Cyriak es un artista de la animación en video bastante sui generis. Aquí un reportaje acerca de él y su extraña obra:
Pueden ver algunos de los videos de Cyriak que he recopilado aquí.
Cyriak es un artista de la animación en video bastante sui generis. Aquí un reportaje acerca de él y su extraña obra:
Pueden ver algunos de los videos de Cyriak que he recopilado aquí.
… has escuchado charlas, voces o ruidos extraños en el trasfondo de una canción de The Beatles?
… te has preguntado quién cantó «She Loves You» al final de «All You Need is Love»?
… has oído historias sobre lo que John canta al final de «Baby You’re A Rich Man»?
… has sabido sobre una canción de Beatles, tocada en la radio de todo el mundo, que contiene una mala palabra que no fue borrada, dónde está y por qué sucedió?
… has querido saber donde está la famosa edición en «Strawberry Fields Forever», y qué significa el código en Morse que está insertado?
… te has cuestionado sobre las extrañas voces en «I Am The Walrus», «Yellow Submarine», y «Revolution No. 9»?
… te has preguntado sobre esos mensajes al revés acerca de Paul?
… has querido saber sobre ese sonido de reloj alarma, dónde se puede oir a John mascando goma, qué es el golpeteo rítmico de «Blackbird», por qué hay partes que faltan en las guitarras de Day Tripper, de qué son esos extraños ruiditos en Helter Skelter, y quién tiene las ampollas en los dedos?
Entonces sigue leyendo, pues estás entre amigos.
Estas son las frases de bienvenida del asombroso sitio What Goes On – The Beatles Anomalies List (La Lista de Anomalías de The Beatles), el cual conocí desde hace aproximadamente quince años y al que nunca he dejado de volver con cierta frecuencia. Tampoco deja de sorprenderme la cantidad de detalles que han sido recogidos allí.
Pueden encontrarlo en el siguiente enlace:
What Goes On – The Beatles Anomalies List
http://wgo.signal11.org.uk/wgo.htm
Este genial repositorio de curiosidades beatlescas se inició en los tiempos antediluvianos pre-Web2.0 (y ha mantenido su aspecto muy vintage, supongo que intencionalmente), debido a un post en los foros USENET, en el newsgroup rec.music.beatles, cuando el usuario Michael Weiss publicó una serie de «anomalías» que se había dado a la tarea de compilar. Estas consistían en:
El nombre asignado a la colección en ese entonces fue Every Little Thing, el cual fue cambiado posteriormente a What Goes On y continuó evolucionando como un documento viviente bajo la supervisión del mismo Weiss y de Mike Brown, quien finalmente lo convirtió en el sitio que conocemos ahora.
La cantidad de «anomalías» que se han sumado al gran esfuerzo es impresionante y supone la guía definitiva de curiosidades en las grabaciones de The Beatles, organizada por orden alfabético (228 canciones) y por álbum, además de clips de sonido para hallar con facilidad las partes más significativas. También ofrece una deliciosa sección de extras con las transcripciones de las charlas en los discos de Anthology y un apartado completo dedicado al debate de quién cantó el «She Loves You Yeah Yeah Yeah!» en la recta final de «All You Need is Love».
A lo largo de estos años que he visitado el sitio, he encontrado -y aprendido sobre- detalles como el de qué es el golpeteo que suena a lo largo de la canción «Blackbird», grabada por Paul. El sonido misterioso no es más que un metrónomo mecánico que intencionalmente dejaron en la mezcla final. O en el caso de «Baby You’re a Rich Man», en donde afirman que la burla de John hacia Brian Epstein diciéndole «Baby you’re a rich fag jew» (eres un rico judío maricón) es sólo un mito y se trata de, como aseguró Freud, «un puro no es más que un puro». El conteo de los 24 tiempos en «A Day In The Life» es atribuido a Malcolm Evans, y en Strawberry Fields Forever, a partir del segundo 00:15, puede escucharse en la mezcla un código en Morse que la leyenda asegura que son las iniciales J.L., hecho desacreditado por especialistas radio-operadores.
Este es uno de esos esfuerzos excéntricos colaborativos que muchos consideran producto de fanáticos con demasiado tiempo libre en sus manos, pero lo cierto es que The Beatles Anomalies List es un tesoro de información enfocada, que tal vez no tenga utilidad práctica pero que sin duda hace una invaluable aportación al bagaje cultural y musical de la humanidad con relación al fabuloso cuarteto de Liverpool. Tanta información, que estoy seguro que ni George Martin ni ninguno de los cuatro podría haber recordado o estado consciente de la misma en su totalidad.
En una ocasión, en mis tiempos de secundaria, varios amigos hicimos una grabación amateur y uno de nosotros pronunció cierta frase de una manera muy cómica. Días después, ninguno de los 6 presentes en la grabación pudo recordar quién había sido el perpetrador. Y siempre me había inquietado la razón por la que Paul no se ha acercado a confirmar o desmentir algunos de los rumores, en especial lo del final de «All You Need is Love». Luego recuerdo nuestra anécdota de secundaria, y se me pasa.
Así que, si ustedes son tan curiosos como un servidor, saben inglés, tienen algunos ratos de tiempo libre y quieren escuchar a The Beatles en una dimensión completamente nueva, dénse una vuelta por What Goes On – The Beatles Anomalies List y dedíquenle atención a qué sucede con cada cosita, cositas que tal vez ni siquiera sabían que estaban allí.
Aquí les dejo la lista completa, traducida por mí, de anomalías de la canción «Hey Jude», para que le midan el agua al submarino.
Nota: se apuntan el minuto:segundo exacto de las grabaciones oficiales, los canales estereofónicos y comentarios profusos y detallados.
0:06
Centro – alguien suena un pandero.
0:21-0:22
Extraños ruidos vocales durante el canto, casi como si tragar mientras se canta (¡brillante!). Esto ha sido tomado como «más repiqueteo del pandero». Cierto, hay más repiqueteo del pandero justo después de «start», lo cual no fue listado. Pero la anomalía vocal mencionada es durante «make it». Podría ser algún extraño efecto en la garganta de Paul que fue recogido por el micrófono.
2:12-2:15
George toca su riff que dobla la frase «Da da da daaa daaa» aquí. Esto no debería pasar hasta el final del verso. George se detiene antes de completar el riff.
2:17
Canal izquierdo, una voz alta (¿femenina? ¿falsete de Paul?) hablando -suena como «Love you» – en las palabras «Just You». Esto puede ser la voz de Paul viniendo a través del track del piano.
2:52-3:02. Mejor escuchado en 2:58
Esto viene de «Recording Sessions» de Mark Lewisohn, acerca de una referencia no específica a un «expletivo no eliminado».
Mientras Paul y John cantan «Remember to let her under your skin», John grita «Got the wrong chord!» (¡Me equivoqué de acorde!), tal vez en respuesta al torpe acorde muerto en 2:53-2:55). La última palabra se adhiere más que las otras tres, y entonces lanza una maldición.
Si se cuenta alto 1-2-3-4 en sincronía con el ritmo a través de esta sección, se obtiene:

Michael Patrick observa que George suelta un «aah» no coreografiado en este punto, esto puede ser muy bien al haber escuchado la palabra «acorde».
Sin embargo, justo después de «begin» (to make it better) en 3:00 hay algo como una forma de edición, que causa un brillo muy notorio en el canal izquierdo. ¿Tal vez es un error en la parte instrumental aquí también, que fue escondido por la edición?
También se escuchan expletivos como «Need some help», «Ok Now», «Take it out» y varios otros.
Como alternativa, pero probablemente menos preciso, la explicación de wa3dhb@bellatlantic.net agrega:
«Encontré este cachito de información en whitealbum.cjb.net. La persona que dice: ‘Fucking hell’ en Hey Jude es John Perry del grupo Grapefruit. El afirma que llego al estudio y Paul le dijo que se pusiera los audífonos y que hiciera respaldo. Lo hizo, y los audífonos tenían el volumen muy alto, así que gritó ‘Fucking hell!’.»
Encuentro esto difícil de creer, pues no se explica por qué John Perry diría «Got the wrong chord!». Tal vez estaba reprendiendo a John por equivocarse de acorde. También encuentro asombroso que la gente pudiera andar libremente en el estudio durante la grabación, y ser suficientemente no profesionales como para arruinar potencialmente una toma comportándose así. ¡No sería invitado de nuevo! No, no puedo tragarme esa…
3:12-3:58
Canal derecho, muchos gritos de Paul, todos fuera del micrófono por un rato antes de que fuera mezclado al centro a volumen completo. Las líneas de «Make it [better]» (3:15) acerca de «making it, not breaking it» (hacerlo, no romperlo) (3:20,3:36) se introducen, pero son muy difíciles de escuchar.
4:30
No-anomalía. A menudo ha sido reportada como «Don’t f**k about Jude» (no la cagues, Jude). Esto es realmente: «Don’t make it bad Jude».
5:37
Similarmente, esto no es «What the f**k Jude?» (qué jodidos, Jude), como muchos reportan, o «Hey look at that you idiot!» (Hey, mira eso, idiota!) o incluso «play a bit of that tune» (toca un poco de esa melodía), «maybe we’ll go back to England» (tal vez regresaremos a Inglaterra), sino simplemente «The pain won’t come back Jude» (el dolor no regresará, Jude).
Sin embargo, en el frente de lenguaje extranjero, V Lichere escribe:
Suena exactamente, con el acento adecuado, como en francés: «He, on peut partir?» («Hey, podemos irnos?»). ¿Soy el único que escucha eso? ¿Es posible?.
6:52-6:54
En la versión de Past Masters 2, el bajo intenta un movimiento de adorno, pero no lo hace correctamente. Entonces toca la nota equivocada repetidamente. Al final, el bajo es desvanecido o cortado antes que el track termine.
Para evitar posteriores reportes extraños de anomalías, aquí está el texto completo de los asombrosos gritos de Paul que aparecen con claridad desde el 3:58 (aproximadamente).
(3:58) «Jude Judy Judy Judy Judy Judy.. ow, wahow!»
(4:07) «Ow hoo, my my my»
(4:12) «Jude Jude Jude Jude Joo-oo …»
(4:18) «Na na na na na, yeh yeh yeh»
(4:24) «Yeah you know you can make it, yeah Jude, you not gotta break it»
(4:30) «Don’t take it bad Jude»
(4:33) «Take a sad song and make it better»
(4:36) «Oh Jude, Jude, Hey Jude, woooow»
(4:44) «Ooo, Joooode»
(4:47) «Yeah»
(4:50) «Hey, hey, hey-ya-ay»
(4:57) «Hey, hey, hey …»
(5:03)»Now Jude Jude Jude Jude Jude Jude, yeah yeah yeah yeah …»
(5:12) «Woh yeah ye-ah»
(5:16) «Ah nanananananana cause I wanna na na na»
(5:20) «Nanananana … nanalalal ow ow ow»
(5:35) «Oh God»
(5:37) «The pain won’t come back Jude»
(5:58) «Yeah, eh hehe heh»
(6:03) «Make it through»
(6:07) «Yeyeye Yeah .. yeah y-yeah … yeah-hahahaha ….»
(6:20) «Goodeveningladiesandgentlemen mymymymy mahhhh»
(6:29) «oooo»
(6:35) «oo-oo»
(6:41) «ooo»
(6:47) «Woooh»
(6:48) «Well then a na-nanan»
(6:56) «Isn’t that …»
Enjoy!
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La situación es muy conocida y no es la primera vez que ocurre. En una tienda departamental de algún lugar de México, un empleado despistado pretende poner el precio de una televisión LED de 42 pulgadas en $6,450 pesos y, por desconocimiento de las matemáticas fraccionarias más elementales, comete el error de escribir $64.50. Un joven matrimonio llega y descubren el error, y con toda la «inocencia» del mundo, llevan el anuncio del precio equivocado a la caja para intentar obtener el producto a ese precio. Al encontrar la respuesta negativa de los encargados de caja y de la tienda, acuden a la PROFECO (Procuraduría Federal del Consumidor, en México) para denunciar el incumplimiento comercial, una violación flagrante a la regla (tal vez no escrita) que si una tienda anuncia un precio, está en la obligación de cumplirlo, no cueste lo que no cueste y valga lo que valga.
Por supuesto, muchos estamos en contra de la actitud de la señora. Claro que el amable lector tiene todo el derecho de opinar lo contrario, pero apelando a la ética más básica no es difícil deducir que los clientes esta vez no tienen la razón. Tal vez sea legal, pero no moralmente correcto. Gracias a su insistencia y su ambición, tal vez alguien quedará sin trabajo – sin entrar a detalles sobre las políticas de la empresa, que si se lo descuentan al empleado, que si la mercancía está asegurada, solamente un jefe con aún menos escrúpulos que la señora sería capaz de cobrar el seguro de ese producto y encima cobrárselo al empleado para clavárselo a su propio bolsillo. Es lo de menos. Por la más mínima decencia, no deberíamos aprovecharnos de los errores de los demás, esperando no se entienda esto como un sermón circunstancial. Sintonizándonos con el sentir popular, podríamos pensar que el «dar un palo» a estas grandes empresas es un acto de heroísmo socialista o que es como «quitarle un pelo a un gato». Eso ya depende de cada quién, pero por lo pronto hay que fijarse si nuestra ambición no afecta a alguien que tiene menos que nosotros.
Sin embargo, aunque son bienvenidas las opiniones en los comentarios, el objetivo de este artículo no es determinar si la señora tiene razón o no.
Lo que me llama la atención son los comentarios en las redes con respecto a este video. Por regla general, habrá quien aplauda la hazaña de la señora, pero la gran mayoría la condena. Y un detalle me salta a la vista, las opiniones de algunas personas cuando afirman «Pero hay algo que se llama karma, y tarde o temprano vendrá alguien que la chingue a ella».
Obvio, es una creencia popular (proveniente de las religiones dhármicas), muy afianzada en el colectivo, el célebre «karma». El cual, como el proverbial experimento del bote de leche, puede ser instantáneo, o no, o simplemente puede nunca llegar.
El «karma» es entendido por la mens populi como una especie de conciencia vigilante, como una policía del comportamiento que acude raudamente -o no tan rauda- a hacer pagar a cualquiera que haya cometido un mal hacia sus semejantes. En especial, hacia sus semejantes. Muchos están seguros que, al haber esta señora reclamado su tan mezquino derecho y poner en aprietos a un desconocido -cuyo único crimen es la falta de atención o la ignorancia- puso en marcha una maquinaria de justicia cósmica (sospechosamente enfocada en humanismo mundano) que en unos momentos, o días, o meses, va a traerle su merecido castigo. O tal vez este sistema de justicia padezca un poco de burocracia y la sentencia tarde más en llegar, tal vez años… o quizá la solicitud se traspapele y la acción correctiva nunca llegue.
Realísticamente hablando, hay una probabilidad de que esto suceda, pero no ahora y no por esa mala acción. Y esta reside en que la persona en cuestión -ya no hablemos de esta señora, sino de cualquiera que obre mal- constantemente cometa actos que atraigan, no de una manera mística sino por un muy natural sistema de causa-efecto, consecuencias negativas para ellos.
Roba a las personas, estáfalas, aprovéchate de la ingenuidad, de la buena fe, de la inocencia, y se irán acumulando en tu fama varias manchas que tú no verás, pero que tarde o temprano van a repercutir en una animadversión hacia tu persona, y al final, alguien te denunciará, por venganza o por mero deseo de justicia. Y puedes ser muy hábil, y nunca conocerás la cárcel. Hay gente que lleva toda una vida ganándosela de esa manera. Y el hecho de que no les ocurra nada, significa que el karma no es tan instantáneo como creen, o de plano, no es. Y a quienes sí le rebota en la cara, hay una razón muy sencilla. Tira piedras constantemente a un tejado y acabarás haciendo un hoyo. Maltrata a un animal poderoso y en el momento menos esperado te dará una buena coz. La ciencia estudia la causalidad, y la casualidad. Pero ese legendario «karma», igual que otras entidades de su vuelo, a veces está tan ocupado que no puede atender a todos los infractores que quisiera.

Hace unos meses, el famoso «ruso nazi» recibió tremenda paliza por haberse dedicado sistemáticamente a molestar a quienes él consideraba una raza inferior y el resultado no se hizo esperar. Una multitud se reunió para apalearlo y no salió bien librado. Honestamente, ¿ustedes creen que eso fue karma? ¿Semi-instantáneo, o tardío? ¡Pero le llegó! De acuerdo, aunque hay (y existieron) infinidad de personas que han cometido actos infinitamente más atroces, y nunca han recibido su merecido.
Sin embargo, tal parece que las redes y la impartición de justicia proyectada son una especie de catarsis. Atiendan a los comentarios y encontrarán cientos de guerreros sociales de teclado que pronostican que a tal o cual villano le llegará su castigo, y una vez hecha la predicción, se retiran a seguir con sus tranquilas vidas, la mayoría de las veces sin comprobar si el mentado karma llegó o hizo acto de ausencia.
Igual, el mismo ejército de guerreros en la red usa su derecho a odiar a los personajes que es necesario que existan como los depositarios del odio colectivo, pero eso ya es tema del próximo artículo.
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Si eres fan de Doctor Who, la antiquísima -y renovada- serie inglesa de ciencia-ficción fantástica, es posible que al día de hoy (16 de Julio de 2017) ya te hayas enterado de este acontecimiento. El Doctor Who número 13 será, por primera vez, una mujer.
La BBC acaba de anunciar, con bombo y platillo, que la décimo tercera encarnación del famoso alienígena de Gallifrey estará a cargo de Jodie Whittaker, quien ya previamente compartió créditos con el mismísimo David «Allons-Y» Tennant (el famosísismo y aparentemente insuperable Décimo Doctor) en la serie británica Broadchurch. El encargado de la temporada 11 y frontrunner de la misma será el guionista Chris Chibnall (también escritor titular de Broadchurch), cuyos guiones aportados a Doctor Who no son precisamente de los favoritos de los Whovians, por lo que albergamos un poco de dudas sobre si la serie alcanzará los mismos estándares de calidad cienciaficcionesca que ha alcanzado el célebre Steven Moffat, showrunner por 6 temporadas, desde el 2010.
Lo cual nos llevará, en la undécima temporada de la era moderna de Doctor Who, a una especie de bifurcación en la percepción. Veamos, cuando se experimenta con lo ya establecido y lo tradicional, es decir, se rompen los paradigmas, hay que tener siempre un punto de control, y esto es aún más cierto cuando está de por medio una audiencia cautiva durante tantos años. Y más si es inglesa.
Cuando estamos tratando de encontrar una falla, digamos, en programación, o en reparaciones de hardware, no vamos haciendo pruebas, correcciones o cambios de dos en dos (o más de dos), si es que queremos hallar el origen verdadero del problema. Si tenemos éxito, así nunca sabremos cual fue la operación que nos llevó al mismo.
En el caso de esta serie, los cambios no debieron haberse hecho al mismo tiempo. Si la undécima temporada resulta un fracaso (lo cual no deseo pero albergo ese ligero temor en mi mente), no sabremos si fue por un deficiente desempeño de Chibnall -quien puede ser un excelente guionista pero, hasta el momento, ha carecido de ese enfoque de misterio y ese halo de misticismo dramático-científico de Moffat- o si se debió a que Jodie Whittaker no alcanzó a llenar los grandes zapatos que deja Capaldi.
Por mi parte, no tengo inconveniente en que el Doctor sea una fémina. Esta es la época del inclusivismo, y hay que estar acorde. El tradicionalismo con el que la mayoría hemos crecido (insisto, y más los ingleses), nos lleva a pensar que los personajes establecidos deben seguir los lineamientos originales de raza, color, género y edad. Este último ya fue desbancado desde las temporadas iniciales cuando el primer Doctor, William Hartnell, fue sucesivamente reestituido por uno cada vez más joven, alternando edades hasta llegar a Matt Smith de la nueva época con escasos veintisiete años (ver Las Edades de los Doctores).
Según la mitología de los Time Lords, el Doctor podría transformarse en cualquier tipo de humano -en sí, por conveniencia de la serie- ya que los Time Lords de origen también tienen la apariencia de nuestra especie. Tal vez lo que veo de Whittaker es una apariencia de mujer frágil, probablemente por sus rasgos faciales, aspecto en el cual habrían sido más favorable la leve y excéntrica androginia de Tilda Swinton o la fiereza de una Sigourney Weaver. Pero tal vez eso también sea desear que la mujer sea masculinizada para mantener el prejuicio machista, por lo que deberé conceder a Jodie el beneficio de la duda. Quizá nos de la sorpresa igual que como nos la propinó Matt Smith con sus manerismos maniacos, ella puede tener un as bajo la manga de su talento para portar con decoro el rol del Doctor y proporcionarle una nueva personalidad, sin perder su esencia.
No tuve mucha confianza en Capaldi, hasta que mejoró notablemente al final de su primera temporada (octava) y al inicio de su segunda. A este punto, le veo a la misma altura y cumpliendo con la fortaleza (léase seguridad en sí mismo) como el Doctor de Tennant. El punto en que me demostró que era un más que digno Ultimate Time Lord fue en el episodio 11 de la temporada 9, «Heaven Sent», capítulo que mezcló un gran guión de Moffat, un exquisito diseño de producción y una inmejorable actuación en un one-man-show.
Por el lado de Chibnall, en verdad tiene que esforzarse para superar los guiones con los que ha contribuido a la serie y por lo menos igualar los story-arcs (arcos narativos, las historias de fondo que trasncurren a lo largo de las temporadas) a los que nos acostumbraron Russell T. Davies (el resucitador de Doctor Who y primer showrunner) y el mismo Moffat. Hasta ahora, sus episodios han sido más drama que ciencia-ficción.
Chris es un excelente dramaturgo y Broadchurch ha sido uno de sus grandes hitos, sin embargo, en el ámbito de la CF/F hay que ser atrevido, visionario, y empujar los límites cada vez más. Si no logra nivelar adecuadamente las dosis de drama y fantasía que en especial este legendario show requiere, los Whovians pueden mostrar su disgusto y eso no le conviene a la BBC, y por lo tanto, el show podría llegar a una nueva cancelación.
Y por el lado de los ingleses, hay algo que mantiene mi esperanza. Tal vez son uno de los pueblos más tradicionalistas, probablemente más que México, más que Japón -que ya es mucho decir- y pueden entrar alegremente a la onda del inclusivismo mundial, aunque hay dos cosas que nunca van a permitir. El Doctor puede ser mujer, negro, joven, viejo, calvo, gordo, flaco, pero siempre, siempre deberá ser británico. La otra cosa que es casi seguro que no dejen que les quiten de las manos es el honor de poseer el show televisivo de ciencia-ficción más antiguo del mundo: 54 años, y contando.
De manera que, mis dos centavos: uno para Chris y otro para Jodie. De todo corazón deseo que mantengan la vara en alto. Lo único que me pregunto es: cuando el Doctor se regenere en el próximo especial de Navidad y aparezca en el cuerpo femenino, ¿dirá: «Boobs! No dick! And… still not Ginger!»?
Tantas veces que vi esta serie y jamás reparé en este detalle. El primer oficial William T. Riker (Jonathan Frakes), del U.S.S. Enterprise (Star Trek The Next Generation) siempre que llega a sentarse lo hace de esta manera:
Investigando en este enlace, me enteré de lo que comentaron en Reddit:
Frakes had a back injury, caused by having a job moving furniture. The result is the «Riker Lean,» where you often see him on set leaning on chairs or consoles, or with one leg propped up on something. You can also see his body is tilted a little when he’s standing up straight.
«Frakes tuvo una lesión en la espalda, causada por un empleo de cargador de muebles. El resultado es el «Inclinamiento Riker», en el cual puede verse a menudo inclinándose, o con una pierna subida en algo. También puedes ver su cuerpo inclinado ligeramente cuando se para derecho.»
Más ejemplos del Riker Lean en este video: