Ready Player One y los críticos del futuro

Aún no se estrena Ready Player One y ya hay quienes declaran que «será una basura». Ni siquiera dicen «tal vez sea…», sino que ya lo decretan, como críticos del futuro.

Afirmar de entrada que será una basura, es exactamente la razón por la que se percibe como basura. Un claro ejemplo de prejuicio. Ready Player One está concebida de origen como novela para ser llevada al cine, y es obligatorio que esté repleta de efectos digitales. Existe una consigna actual para desacreditar todo lo de Hollywood que tenga mucha efectología, sin embargo no sería posible comparar Transformers con Independence Day, la primera creada especialmente para deleitar a los fans de esos robots y la segunda un clásico de su época. Ambas cumplen su función, como estoy seguro que RPO la cumple, a juzgar por los que varios críticos (serios, profesionales) han señalado hasta el momento. Descalificarla a priori es una pose que conlleva al mismo resultado.

He encontrado este comportamiento no inusual. El exceso de efectos visuales ha sido condenado como una maldición en la actual propuesta hollywoodense y creo que es una exageración. Pero la explicación densa es compleja para tratarla en un sencillo post. Sencillo es el mensaje: no es el exceso de efectos visuales, es el exceso de crítica nos impide disfrutar buenas producciones, y el prejuicio juega en contra si se llega con predisposición a ver una película como Ready Player One. Que es, ni más ni menos, un homenaje en varios niveles a la cultura ochentera, fraguado mucho antes que Stranger Things y la fracasada Pixels. Mi recomendación optimista es, antes del estreno para el resto de los mortales, es que se relajen, no esperen una profundidad filosófica en el tratamiento del guión. Esperen una aventura excitante, bien diseñada y garantizada por la mano experta de Spielberg, quien no pudo haber sido mejor elección: un ícono de la época que extiende su influencia hasta estos tiempos.