Lamento lennoniano

El origen

John es un chico inquieto, de esos que nacen para, se sienten, y se comportan como líderes. Conoce a otro muchacho llamado Paul. Es un buenazo para la guitarra, un tipazo con un talento increíble para escuchar y reproducir canciones de moda, con una creatividad desbordante. Johnny, como buen líder, lo reconoce y le incorpora a sus filas. Paulie es talentoso, claro, «pero siempre brillaré más que él». Bienvenido a la banda Johnny y sus ¿qué? Bueno, suyos, a fin de cuentas.

El origen

El ascenso

La banda está funcionando mejor de lo que esperaba John. Ya grabaron un disco. Tienen fans por doquiera, su fama está trascendiendo el océano, ahora a conquistar América. Hey! Y Paul también ha resultado más brillante de lo que esperaba. ¡Perfecto! Eso demuestra a John que tiene visión para el estrellato. Y el Georgie, ese Georgie salió todo un virtuoso de la guitarra. Puede que le deje incluir una que otra rola suya para el álbum siguiente.

El ascenso

En la cumbre

Toda la tragedia de la muerte de Julia y el abandono de su padre va quedando atrás, se va difuminando entre las luces de las cámaras, el asedio de las fans y la montaña rusa de las giras interminables. No puedes sufrir si eres rico y famoso, imposible darse el lujo. Y ahora que se puede decir lo que uno quiera, el inquieto y contestatario Johnnie emite con desenfado una verdad de esas inconvenientes que muchos sospechan pero nadie quiere oir: dice que la fama de su banda perdurará más que la del líder sagrado de su mundo. El más tranquilo y burgués Paulie lo mira con un dejo de alarma, John es proclive a soltar afirmaciones polémicas, y esto puede traerles problemas.
En la cumbre

A John no le preocupa tanto. Su banda es sólida, y el daño por este incidente no es más que el piquete de un mosquito a un brontosaurio.

Las fuerzas creativas comienzan a crear conflictos. Paul demuestra un conocimiento y aptitud sofisticados por varios géneros musicales y se desempeña muy bien en ellos, lo mismo usa cuerdas y metales para crear sonidos exquisitos que guitarras distorsionadas para presentar piezas que luego evolucionarían en Heavy Metal; George es un compositor excelente pero no puede combatir los poderosos trenes de egos de John y Paul, mientras que Richard, el cuarto del grupo, tímidamente presenta una que otra composición con la esperanza de ser tomado en cuenta. Y lo hacen.

Lamentos

Ahora la burguesía y la sociedad están siendo un castre para John. Debe combatir el conformismo, representado internamente por su viejo amigo compositor. Él debe sobrepasar los límites, debe mostrarle al mundo que su banda es la mejor de todos los tiempos. Pero ya está empezando a descubrir que ya no cree en su banda; que la banda, que siempre ha sido él, ya no es él. Su genio individual debe ser demostrado. Y lo peor es que cada vez que se le ocurre algo novedoso y groundbreaking, Paul sale con algo mejor, o cuando mucho igual. Pero no se queda atrás.

Lamentos 1Ya no cree en la banda. Ni en su matrimonio, ni en su familia ni en sus amigos. Encuentra a una artista que sí lo comprende, una mujer nipona tan excéntrica como él. O, por lo menos, del nivel de excentricidad con el que él ha soñado toda la vida. La sociedad y su conservadurismo lo han hastiado. Él y su nueva mujer, la japonesa, deben combatir lo tradicional, el establishment. Con la inercia de la banda y la admiración que el público mundial le profesa, se sabe El Elegido. The One. Mientras tanto, Paul lo mira con recelo. John está actuando muy extraño desde que está con esa mujer.

Mientras los fans lo aman (como a los cuatro) y le perdonan todo, John es criticado desde otro sector por su rebeldía, su descaro y su cinismo, así como por su insistencia en volverse uno solo con la japonesa y meterla en los estudios de grabación. Paul y los demás se oponen, pero John se ofende. ¿Quiénes se han creído? Ella tiene todo el derecho a opinar. Vamos, querida. Toca ese pandero. Échate una línea en esta canción, aviéntate un grito de urgencia primal en esta rola experimental.

¿Qué? ¿Ya no quieren experimentar? No importa, mi amada sí me comprende. Me meteré a grabar con ella lo que se nos venga en gana. Me lanzaré por nuestro lado a abogar por la paz mundial, a protestar contra la guerra.Lamentos 2 Nos casaremos a como dé lugar. Y todos esos que creen que ella me está comiendo el coco, se tragarán sus palabras cuando vean que adoptaré hasta su nombre. Y les demostraré que la banda no existe: la banda soy yo.

Paul intenta mantener todo en orden. Que seamos bien administrados. La banda somos los cuatro, y debemos demostrar que somos un gran equipo. Ya se dará cuenta John, cuando se le pase esa «infatuación» con la nipona. Y seremos La Banda por muchos años más.

La caída

Finalmente, no pueden soportarlo. John se siente traicionado por Paul. La banda se disuelve. Era justo y necesario: palabra de John.

Ya han salido los álbumes que John grabó sin la banda y se siente traicionado ahora por el mismo público que lo adoraba. ¿Cómo puede ser que nadie se dé cuenta que esto es la evolución natural de la música? ¿Quieren seguir recibiendo cancioncitas estúpidas? ¿Sonsas e insulsas canciones de amor? Es lo que sigue haciendo el simple de Paul. Su primer álbum solista no fue tratado precisamente con excelencia, pero fue más apreciado que los suyos.

Para demostrarles que él era la banda, se convierte en una banda nueva, e incluye a su adorada mujer en el nombre. Ahí vuelve a quejarse. De la sociedad, de las creencias religiosas de la guerra, del capitalismo opresor, de su madre porque se fue, de su padre porque no llegó. Ahora, solamente cree en él. En su mujer y en él.

Y aun así, los fans demuestran, en los años setenta, que ya tienen suficiente con la experimentación de los sesenta y conceden a Paul los grandes éxitos en las listas de popularidad.

John vs Paul

John descubre que la gente prefiere el melosismo de su amigo. El sonido que su otrora amigo del alma es muzak para sus oídos, y se lo hace saber públicamente. Paul, ingenuamente, le sigue el juego, pero muy ocupado en hacer música y expresarse artísticamente, mientras su gran amigo sigue protestando y exhibiendo su sufrimiento privado.

Por un momento, John prueba de nuevo las mieles del éxito creativo con una canción legendaria. Imagínate. Imagínenlo. Paz mundial. No fronteras ni enemigos, ideologías en paz. El mundo como uno solo, como él y ella.

Pasada la cresta, vuelve a conflictuarse. Esta vez con su mujer. Se pierde un breve fin de semana, que le parece eterno. Mientras se echa su caña al aire, ve con amargura cómo Paul sigue cosechando éxitos.

Es demasiado para una vida de incomprensión, pérdidas y abandonos. Pero se mantiene en pie, sin pensar en el harakiri. Pero ya no graba. Gradualmente se va reintegrando a la sociedad. Ahora, cansado del contestatarismo, y pasando la tormenta entrando al umbral de los años ochenta, se reconcilia con la familia, con la burguesía que tanto combatió, con el imperio que tanto desafió.

Y el rey, haciendo pan con miel, la reina, contando el dinero. El príncipe, apenas haciendo sus primeros pinitos en la vida.

John & Yoko

John ahora es quien nunca quiso ser, pero quien ahora tiene la paz que tanto hizo la guerra por conseguir. Perdona a un Paul que por orgullo trató de minimizar y ridiculizar, y considera una reunión amistosa, que aquel busca sin rencor. Ahora le ve como ese viejo amigo con quien siempre deseó que conformasen el contradictorio y proverbial dúo de enemigos íntimos.

Sí, Paulie siempre fue un gran, talentoso tipo.

Por fin, la sensatez y el sentido común eran ahora sus camaradas. John vuelve a cantar. A la vida, a la familia, a su hijo, a todo lo que representa paz y tranquilidad. Y una antigua maquinaria que desde mucho antes se había puesto en marcha, aceleró su proceso.

El final

John regresa de grabar sus próximos cantos en colaboración con su querida esposa, con quien vuelve a su hogar, un poco adelantado. En la entrada del castillo, escucha que le llaman por su nombre y siente varios ramalazos de dolor en la espalda. Cae al suelo. Instintivamente sabe que ha sido atacado, antes de escuchar los gritos circundantes.

John last photo

Por su mente pasan muchos lamentos, en sinfonía, después de una rauda evaluación tratando de determinar quién puede ser el perpetrador de este ataque, y cuál podrá ser la razón. Recapitula toda una vida llena de dinamismo, golpes emocionales, éxitos y penas, antes de hundirse en las tinieblas de la inconsciencia.

«¿Tal vez debí aquilatar más las preocupaciones de Mimí? ¿El esfuerzo artístico de Paul? ¿Valorar a mi primogénito? ¿Controlar más a Yoko? ¿Y si…? No, esto no es, no puede ser el fin. Siempre hay un después. La Conciencia Universal, que evidentemente existe, sabe muy bien quién soy, y no permitirá que…

Libre interpretación del periplo emocional del aludido a lo largo de su carrera, con dudosa pero honesta objetividad, sin intención de confrontar talentos o cuestionar méritos. Tómese con la cabeza fría y las vísceras dormidas, exceptuando mente y corazón.

Cómo crear tu ebook para Amazon de manera sencilla (parte 1)

Crear un ebook para Amazon, y subirlo optimizado para los dispositivos Kindle y legible en smartphones y tablets siempre ha sido un dolor de cabeza para los escritores noveles que inician en este mundo de la autopublicación. Hay infinidad de opciones y lineamientos que se convierten en un verdadero laberinto para el creativo que necesita ocupar su valioso tiempo en lo que más debería hacerlo: escribir. Y sin embargo, el subir su libro a la mayor tienda online -y el mejor escaparate- es un fastidioso trabajo que puede resultar en un producto defectuoso, el cual sin duda podría alejar a los lectores de lo que tal vez es una buena obra literaria.

Amazon ha hecho fácil publicar tu libro, pero no te alivia el doloroso proceso de crear el libro digital, ni siquiera con sus propias herramientas. Al transformar mi novela El Pecado del Mundo a ebook, yo lo experimenté en carne propia. La recomendación de utilizar Microsoft Word para convertir el archivo a html y subirlo a Kindle Direct Publishing deja muchos cabos sueltos, el archivo no termina cien por ciento optimizado y se descuidan muchos aspectos como la compatibilidad con la tabla de contenido NCX, la legibilidad, la estilización mínima y varios puntos que nadie te explica coherentemente.
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10 Frases de sabiduría popular, desafiadas

Siempre hemos pensado que si alguien más lo dice, es verdad. Y generalmente, repetimos como loros. Hablo en primera persona del plural simplemente como figura retórica, ya que desde hace mucho tiempo me dio por cuestionar las verdades populares y meterlas bajo la lupa, luego al microscopio y posteriormente al nanomicroscopio.

En verdad, no sé hasta qué nivel de diminutez podré llegar, pero es lo de menos. Lo importante es que a lo largo de esta nanoempresa he recopilado algunas frases que han pasado por mi cruel rasero y finalmente logré juntar estas diez que tengo como bastante significativas.

Son de esas frases, esos dichos, esas «joyas de sabiduría» que todo mundo da por buenas sólo porque -precisamente- parecen muy sabias, pero pueden ser desafiadas con un poco de pensamiento no convencional. Con solo pronunciarlas, la mayoría de la gente se siente: 1) Más lista, 2) Más sabia, 3) Más juiciosa, 4) Más fuerte, 5) Engrandecida, 6) Consolada y, tal vez la más importante, sienten que con el hecho de usarlas ya están zanjando cualquier discusión o polémica a su favor.

Pero, en verdad, pueden ser cuestionadas, y en muchas ocasiones, derrumbadas. Examinémoslas.

Lo importante no es ganar sino competir.

Cada vez que alguien necesita consuelo por haber quedado en segundo lugar, o peor, cuarto o séptimo o incluso el último, alguien echa mano de esta frase tan conformista. Es decir, jugaste para ganar, para llevarte la victoria, para demostrar que eres el mejor. Una vez que no obtuviste el tan deseado y anhelado primer lugar, parece muy justo decir que lo importante era el juego, la carrera, la emoción de competir, que lo mejor era el proceso y no el objetivo. Señores, si lo que quieren es consuelo, creo que es mejor decir: «No obtuve lo que quería. No siempre se puede ganar, pero esto debe enseñarme a esforzarme más para convertirme en el mejor». Y sí, es mejor y más sano estar triste, en lugar de feliz, por no haber ganado.

Nadie madura en cabeza ajena.

Si bien esto ocurre bastante a menudo, vivimos en una cultura que nos ha enseñado que esta es una verdad inalterable. Ocurre generalmente cuando vemos que alguien no hace caso de los consejos y cae inevitablemente en un error que nosotros, por contar con más experiencia, veíamos venir. Tal vez a nosotros nos haya pasado alguna vez. Lo cierto es que sí se puede madurar en cabeza ajena: es muy probable también que algunos de nosotros hayamos aprendido de algún error en el que hemos visto caer a algún conocido o familiar. Y esto es, aparentemente, privativo de algunas personas, a quienes la lotería genética les ha favorecido con un mejor dominio del sentido común. Pero de que se puede, se puede. Hagan memoria y verán que encuentran su caso particular.

Los animales son más inteligentes que los humanos.

Esta frase, con muchas variantes, se repite hasta la saciedad en comentarios de las redes sociales y generalmente es enunciada por los «animalovers» o «animalistas», cada vez que presencian un acto de crueldad hacia los animales (las bestias en realidad son estos…), cuando ven algún video que sugiere que algún animalito está echando mano de su instinto maternal o de conservación, o cuando algún ser humano hace precisamente lo contrario. La realidad es que ningún animal es más inteligente que un ser humano, en las debidas proporciones. Manteniendo estas distancias, es muy posible que un simio (o delfín, o perro) muy listo sea proporcionalmente más listo que un ser humano muy estúpido, pero esta circunstancia no justifica la generalización. Y tampoco podemos obligar a la gente que constantemente use una tabla de equivalencias y relaciones IQ-comportamiento por especie. Así que, seguiremos escuchando que nosotros los humanos somos lo peor… de una creación antropomórfica, qué ironía.

Ladran Sancho, porque cabalgamos.

Esta fue tomada de una cita apócrifa de una novela clásica de la literatura castellana, y mucha gente la hace suya, especialmente en tiempos y situaciones de competitividad electoral. Dejando de lado el hecho de que Don Quijote nunca pronunció realmente la célebre frase (¡porque nunca la dijo!), se supone que funciona como un blindaje ante las críticas: es muy fácil pensar que si la gente está constantemente señalando lo que no haces bien, o que estás en un error, o que vas por el camino equivocado, o que te has adherido a la facción equivocada, es la demostración de la metáfora que deja a los demás, quizá algunos de ellos más sabios que tú, mal parados como necios perros que hacen su escándalo sólo porque tú vas dirigiéndote muy orondo en el camino de la razón y de la verdad absoluta. Dudo mucho que esto, en todos los casos, sea cierto. La verdad es que muchas veces hay que saber escuchar las críticas y saber filtrarlas con base en la personalidad y la probable intención de los «ladradores».

Mal de muchos, consuelo de tontos.

Generalmente nos sentimos bien cuando una desgracia, o simplemente un sentimiento de pérdida o desazón por algún inconveniente en la vida, no solamente nos pasa a nosotros, sino que todo un colectivo sufre la misma situación. Esto no es un «consuelo de tontos». Es un sentimiento muy humano y tiene sus raíces en una reacción muy natural: intenta acostarte en una cama con un clavo en ristre, en posición vertical, práctica nada agradable. Ahora hazlo en una cama con miles de clavos, alineaditos (ya sabes, como las de los fakires). ¿Ves la diferencia? El daño se minimiza al ser compartido por miles de células receptoras del dolor. El principio psicofisiológico es el mismo.

La dicha de la fea, la hermosa la desea.

No necesitamos mucha imaginación para saber quién inventó esta máxima, que desde siempre usaban las abuelas para consolar a sus descendientes menos afortunadas. En la vida real, práctica, las personas con mejores atributos físicos tienen ligeras (si bien no apabullantes, pero puede se acerquen) ventajas sobre sus contrapartes menos agraciadas. Esto se puede combatir con ingenio y agudeza, pero aunque suene horrible, todos preferiríamos vernos, de origen, lo mejor posible. La «desdicha» de la belleza a la que alude el dicho se debe más bien a que las personas muy bellas se acostumbran desde su infancia a merecer todo y a tratar con prepotencia a los demás, o a tomar ventajas de su condición, pero esto se arregla, una vez más, con sentido común. Creo que no necesito explicarlo.

La tecnología nos está volviendo idiotas.

Esta es otra favorita de los alarmistas modernos. La gente pierde la interacción con los demás -dejándola por… interacción con los demás. Deja de apreciar la naturaleza, la belleza de la vida, la vida en familia, los deportes, las artes. Siempre «pegados» a un aparatito. Antes era la TV, la cual fue llamada «la caja idiota» por los hipsters de la época. Ahora le tocó el turno a las computadoras y celulares, enmarcados por el internet. Tal vez, en realidad, todo esto nos está haciendo más inteligentes. Una vez que se aplique un primer filtro, el resultado evolutivo será gente más capaz en su desempeño neuronal.

La ociosidad es madre de todos los vicios.

Dudé un poco en incluir esta -y tal vez la deseche por una mejor en un futuro, si quiero mantener el decálogo-, pero la verdad es que el bendito ocio también ha sido generador de grandes obras artísticas e invenciones extraordinarias -a la par de la necesidad-, concediendo tiempo con el que la gente ocupada no puede contar. Estoy seguro que muchas personas son muy inventivas pero gracias a sus múltiples ocupaciones productivas y también muchas de ellas se encaminan a los vicios. Una vez más, la cosa no es generalizar.

Sólo se odia lo querido.

Una mentira muy extendida, creada generalmente por la gente «ardida» que trata de justificar el sentimiento convertido en odio, normalmente por un mal desempeño. El odio es una emoción muy natural humana -al que se puede renunciar intelectualmente, de lo cual me encargaré en otro artículo- cuyo origen no necesariamente es un amor previo. Cierto es que mucha gente vuelca en algo muy parecido al odio -o en odio mismo, las más extremas- sus reacciones hacia lo que no puede obtener. Pero hay muchas razones para odiar -la mayoría no justificables-, ya sea por aversión natural, lo opuesto a la química entre dos personas, o producto de la envidia ante logros ajenos, o resultado de una agresión constante también injustificada (bullying). No necesariamente se odia lo que una vez se amó.

Todo tiempo pasado fue mejor.

Una de las favoritas de todas las generaciones. Cada uno de los ciclos repite la misma historia. En mis tiempos, la música era mejor, el cine era mejor, la interacción social era mejor, la comida era mejor. Todo lo que pertenezca a tu propia época tiendes a ensalzarlo como las mejores muestras de logros humanos, artísticos, tecnológicos, sociales. Pero no siempre es verdad. Hay muchas tendencias actuales que han evolucionado y han mejorado con grandes invenciones. La comunicación humana es mejor. Las manifestaciones de arte han mejorado -y otras han empeorado, igual-. Lo cierto es que la expresión y el desempeño humano, en todos los ámbitos, tiende a pulirse, a mejorar, a aprender de sus errores. Habrá situaciones que nunca se resolverán, como el crimen, el ansia de poder y la autodestrucción. Pero lo bueno siempre existirá y seguirá produciéndose.

El dinero no compra la felicidad (o es la raíz de todos los males).

Constantemente repetida en canciones, cuentos, fábulas y telenovelas, la frase originalmente popularizada por la Biblia tiene un origen un poco menos idealista y más práctico: «el amor al dinero es la raíz de todos los males». Y cómo no, la codicia aplastante puede destruir hogares, imperios, relaciones comerciales. No solamente el amor al dinero, sino el amor desmedido a cualquier cosa inocua. Y sí, el dinero sí puede comprar la felicidad, siempre y cuando se utilice sabiamente y se aplique el principio de «sana ambición, saludable codicia», y las personas que te rodeen sean nobles de corazón, lo cual tampoco es razón suficiente para obligarles a vivir de pan y cebolla.

Sinceramente, siempre quise que fueran diez.

What Goes On? La Lista de Anomalías de The Beatles

Este es un artículo especial para fanáticos de hueso colorado de The Beatles, y será mejor apreciado si eres estudioso, músico y/o seguidor del cuarteto. Requiere una buena dosis de paciencia, poseer todos los álbumes originales (preferentemente en versión digital) y un buen par de audífonos, por no mencionar un oído bastante aguzado.
¿Alguna vez…

… has escuchado charlas, voces o ruidos extraños en el trasfondo de una canción de The Beatles?

… te has preguntado quién cantó «She Loves You» al final de «All You Need is Love»?

… has oído historias sobre lo que John canta al final de «Baby You’re A Rich Man»?

… has sabido sobre una canción de Beatles, tocada en la radio de todo el mundo, que contiene una mala palabra que no fue borrada, dónde está y por qué sucedió?

… has querido saber donde está la famosa edición en «Strawberry Fields Forever», y qué significa el código en Morse que está insertado?

… te has cuestionado sobre las extrañas voces en «I Am The Walrus», «Yellow Submarine», y «Revolution No. 9»?

… te has preguntado sobre esos mensajes al revés acerca de Paul?

… has querido saber sobre ese sonido de reloj alarma, dónde se puede oir a John mascando goma, qué es el golpeteo rítmico de «Blackbird», por qué hay partes que faltan en las guitarras de Day Tripper, de qué son esos extraños ruiditos en Helter Skelter, y quién tiene las ampollas en los dedos?

Entonces sigue leyendo, pues estás entre amigos.

Estas son las frases de bienvenida del asombroso sitio What Goes On – The Beatles Anomalies List (La Lista de Anomalías de The Beatles), el cual conocí desde hace aproximadamente quince años y al que nunca he dejado de volver con cierta frecuencia. Tampoco deja de sorprenderme la cantidad de detalles que han sido recogidos allí.

Pueden encontrarlo en el siguiente enlace:

What Goes On – The Beatles Anomalies List
http://wgo.signal11.org.uk/wgo.htm

Este genial repositorio de curiosidades beatlescas se inició en los tiempos antediluvianos pre-Web2.0 (y ha mantenido su aspecto muy vintage, supongo que intencionalmente), debido a un post en los foros USENET, en el newsgroup rec.music.beatles, cuando el usuario Michael Weiss publicó una serie de «anomalías» que se había dado a la tarea de compilar. Estas consistían en:

  1. Errores en las letras, notas, beats, etc.
  2. Otros sonidos no pertenecientes a las voces e instrumentos, como rechinidos o chasquidos.
  3. Dirección vocal, como conteos u otras formas de señalamiento con voz (no incluyendo conteos iniciales como los de «I Saw Her Standing There»).
  4. Errores de mezclado, partes en las que un track fue colocado en tiempo incorrecto.
  5. Comentarios vocales, bromas, expresiones, etc. no pertenecientes a la dirección.

El nombre asignado a la colección en ese entonces fue Every Little Thing, el cual fue cambiado posteriormente a What Goes On y continuó evolucionando como un documento viviente bajo la supervisión del mismo Weiss y de Mike Brown, quien finalmente lo convirtió en el sitio que conocemos ahora.

La cantidad de «anomalías» que se han sumado al gran esfuerzo es impresionante y supone la guía definitiva de curiosidades en las grabaciones de The Beatles, organizada por orden alfabético (228 canciones) y por álbum, además de clips de sonido para hallar con facilidad las partes más significativas. También ofrece una deliciosa sección de extras con las transcripciones de las charlas en los discos de Anthology y un apartado completo dedicado al debate de quién cantó el «She Loves You Yeah Yeah Yeah!» en la recta final de «All You Need is Love».

A lo largo de estos años que he visitado el sitio, he encontrado -y aprendido sobre- detalles como el de qué es el golpeteo que suena a lo largo de la canción «Blackbird», grabada por Paul. El sonido misterioso no es más que un metrónomo mecánico que intencionalmente dejaron en la mezcla final. O en el caso de «Baby You’re a Rich Man», en donde afirman que la burla de John hacia Brian Epstein diciéndole «Baby you’re a rich fag jew» (eres un rico judío maricón) es sólo un mito y se trata de, como aseguró Freud, «un puro no es más que un puro». El conteo de los 24 tiempos en «A Day In The Life» es atribuido a Malcolm Evans, y en Strawberry Fields Forever, a partir del segundo 00:15, puede escucharse en la mezcla un código en Morse que la leyenda asegura que son las iniciales J.L., hecho desacreditado por especialistas radio-operadores.

Este es uno de esos esfuerzos excéntricos colaborativos que muchos consideran producto de fanáticos con demasiado tiempo libre en sus manos, pero lo cierto es que The Beatles Anomalies List es un tesoro de información enfocada, que tal vez no tenga utilidad práctica pero que sin duda hace una invaluable aportación al bagaje cultural y musical de la humanidad con relación al fabuloso cuarteto de Liverpool. Tanta información, que estoy seguro que ni George Martin ni ninguno de los cuatro podría haber recordado o estado consciente de la misma en su totalidad.

En una ocasión, en mis tiempos de secundaria, varios amigos hicimos una grabación amateur y uno de nosotros pronunció cierta frase de una manera muy cómica. Días después, ninguno de los 6 presentes en la grabación pudo recordar quién había sido el perpetrador. Y siempre me había inquietado la razón por la que Paul no se ha acercado a confirmar o desmentir algunos de los rumores, en especial lo del final de «All You Need is Love». Luego recuerdo nuestra anécdota de secundaria, y se me pasa.

Así que, si ustedes son tan curiosos como un servidor, saben inglés, tienen algunos ratos de tiempo libre y quieren escuchar a The Beatles en una dimensión completamente nueva, dénse una vuelta por What Goes On – The Beatles Anomalies List y dedíquenle atención a qué sucede con cada cosita, cositas que tal vez ni siquiera sabían que estaban allí.

Aquí les dejo la lista completa, traducida por mí, de anomalías de la canción «Hey Jude», para que le midan el agua al submarino.

Nota: se apuntan el minuto:segundo exacto de las grabaciones oficiales, los canales estereofónicos y comentarios profusos y detallados.

Hey Jude

0:06
Centro – alguien suena un pandero.

0:21-0:22
Extraños ruidos vocales durante el canto, casi como si tragar mientras se canta (¡brillante!). Esto ha sido tomado como «más repiqueteo del pandero». Cierto, hay más repiqueteo del pandero justo después de «start», lo cual no fue listado. Pero la anomalía vocal mencionada es durante «make it». Podría ser algún extraño efecto en la garganta de Paul que fue recogido por el micrófono.

2:12-2:15
George toca su riff que dobla la frase «Da da da daaa daaa» aquí. Esto no debería pasar hasta el final del verso. George se detiene antes de completar el riff.

2:17
Canal izquierdo, una voz alta (¿femenina? ¿falsete de Paul?) hablando -suena como «Love you» – en las palabras «Just You». Esto puede ser la voz de Paul viniendo a través del track del piano.

2:52-3:02. Mejor escuchado en 2:58
Esto viene de «Recording Sessions» de Mark Lewisohn, acerca de una referencia no específica a un «expletivo no eliminado».

Mientras Paul y John cantan «Remember to let her under your skin», John grita «Got the wrong chord!» (¡Me equivoqué de acorde!), tal vez en respuesta al torpe acorde muerto en 2:53-2:55). La última palabra se adhiere más que las otras tres, y entonces lanza una maldición.

Si se cuenta alto 1-2-3-4 en sincronía con el ritmo a través de esta sección, se obtiene:

Michael Patrick observa que George suelta un «aah» no coreografiado en este punto, esto puede ser muy bien al haber escuchado la palabra «acorde».

Sin embargo, justo después de «begin» (to make it better) en 3:00 hay algo como una forma de edición, que causa un brillo muy notorio en el canal izquierdo. ¿Tal vez es un error en la parte instrumental aquí también, que fue escondido por la edición?

También se escuchan expletivos como «Need some help», «Ok Now», «Take it out» y varios otros.

Como alternativa, pero probablemente menos preciso, la explicación de wa3dhb@bellatlantic.net agrega:

«Encontré este cachito de información en whitealbum.cjb.net. La persona que dice: ‘Fucking hell’ en Hey Jude es John Perry del grupo Grapefruit. El afirma que llego al estudio y Paul le dijo que se pusiera los audífonos y que hiciera respaldo. Lo hizo, y los audífonos tenían el volumen muy alto, así que gritó ‘Fucking hell!’.»

Encuentro esto difícil de creer, pues no se explica por qué John Perry diría «Got the wrong chord!». Tal vez estaba reprendiendo a John por equivocarse de acorde. También encuentro asombroso que la gente pudiera andar libremente en el estudio durante la grabación, y ser suficientemente no profesionales como para arruinar potencialmente una toma comportándose así. ¡No sería invitado de nuevo! No, no puedo tragarme esa…

3:12-3:58
Canal derecho, muchos gritos de Paul, todos fuera del micrófono por un rato antes de que fuera mezclado al centro a volumen completo. Las líneas de «Make it [better]» (3:15) acerca de «making it, not breaking it» (hacerlo, no romperlo) (3:20,3:36) se introducen, pero son muy difíciles de escuchar.

4:30
No-anomalía. A menudo ha sido reportada como «Don’t f**k about Jude» (no la cagues, Jude). Esto es realmente: «Don’t make it bad Jude».

5:37
Similarmente, esto no es «What the f**k Jude?» (qué jodidos, Jude), como muchos reportan, o «Hey look at that you idiot!» (Hey, mira eso, idiota!) o incluso «play a bit of that tune» (toca un poco de esa melodía), «maybe we’ll go back to England» (tal vez regresaremos a Inglaterra), sino simplemente «The pain won’t come back Jude» (el dolor no regresará, Jude).

Sin embargo, en el frente de lenguaje extranjero, V Lichere escribe:
Suena exactamente, con el acento adecuado, como en francés: «He, on peut partir?» («Hey, podemos irnos?»). ¿Soy el único que escucha eso? ¿Es posible?.

6:52-6:54
En la versión de Past Masters 2, el bajo intenta un movimiento de adorno, pero no lo hace correctamente. Entonces toca la nota equivocada repetidamente. Al final, el bajo es desvanecido o cortado antes que el track termine.

Para evitar posteriores reportes extraños de anomalías, aquí está el texto completo de los asombrosos gritos de Paul que aparecen con claridad desde el 3:58 (aproximadamente).

(3:58) «Jude Judy Judy Judy Judy Judy.. ow, wahow!»
(4:07) «Ow hoo, my my my»
(4:12) «Jude Jude Jude Jude Joo-oo …»
(4:18) «Na na na na na, yeh yeh yeh»
(4:24) «Yeah you know you can make it, yeah Jude, you not gotta break it»
(4:30) «Don’t take it bad Jude»
(4:33) «Take a sad song and make it better»
(4:36) «Oh Jude, Jude, Hey Jude, woooow»
(4:44) «Ooo, Joooode»
(4:47) «Yeah»
(4:50) «Hey, hey, hey-ya-ay»
(4:57) «Hey, hey, hey …»
(5:03)»Now Jude Jude Jude Jude Jude Jude, yeah yeah yeah yeah …»
(5:12) «Woh yeah ye-ah»
(5:16) «Ah nanananananana cause I wanna na na na»
(5:20) «Nanananana … nanalalal ow ow ow»
(5:35) «Oh God»
(5:37) «The pain won’t come back Jude»

(5:58) «Yeah, eh hehe heh»
(6:03) «Make it through»
(6:07) «Yeyeye Yeah .. yeah y-yeah … yeah-hahahaha ….»
(6:20) «Goodeveningladiesandgentlemen mymymymy mahhhh»
(6:29) «oooo»
(6:35) «oo-oo»
(6:41) «ooo»
(6:47) «Woooh»
(6:48) «Well then a na-nanan»
(6:56) «Isn’t that …»

Enjoy!

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Karma No Instantáneo

La situación es muy conocida y no es la primera vez que ocurre. En una tienda departamental de algún lugar de México, un empleado despistado pretende poner el precio de una televisión LED de 42 pulgadas en $6,450 pesos y, por desconocimiento de las matemáticas fraccionarias más elementales, comete el error de escribir $64.50. Un joven matrimonio llega y descubren el error, y con toda la «inocencia» del mundo, llevan el anuncio del precio equivocado a la caja para intentar obtener el producto a ese precio. Al encontrar la respuesta negativa de los encargados de caja y de la tienda, acuden a la PROFECO (Procuraduría Federal del Consumidor, en México) para denunciar el incumplimiento comercial, una violación flagrante a la regla (tal vez no escrita) que si una tienda anuncia un precio, está en la obligación de cumplirlo, no cueste lo que no cueste y valga lo que valga.

Por supuesto, muchos estamos en contra de la actitud de la señora. Claro que el amable lector tiene todo el derecho de opinar lo contrario, pero apelando a la ética más básica no es difícil deducir que los clientes esta vez no tienen la razón. Tal vez sea legal, pero no moralmente correcto. Gracias a su insistencia y su ambición, tal vez alguien quedará sin trabajo – sin entrar a detalles sobre las políticas de la empresa, que si se lo descuentan al empleado, que si la mercancía está asegurada, solamente un jefe con aún menos escrúpulos que la señora sería capaz de cobrar el seguro de ese producto y encima cobrárselo al empleado para clavárselo a su propio bolsillo. Es lo de menos. Por la más mínima decencia, no deberíamos aprovecharnos de los errores de los demás, esperando no se entienda esto como un sermón circunstancial. Sintonizándonos con el sentir popular, podríamos pensar que el «dar un palo» a estas grandes empresas es un acto de heroísmo socialista o que es como «quitarle un pelo a un gato». Eso ya depende de cada quién, pero por lo pronto hay que fijarse si nuestra ambición no afecta a alguien que tiene menos que nosotros.

Sin embargo, aunque son bienvenidas las opiniones en los comentarios, el objetivo de este artículo no es determinar si la señora tiene razón o no.

Lo que me llama la atención son los comentarios en las redes con respecto a este video. Por regla general, habrá quien aplauda la hazaña de la señora, pero la gran mayoría la condena. Y un detalle me salta a la vista, las opiniones de algunas personas cuando afirman «Pero hay algo que se llama karma, y tarde o temprano vendrá alguien que la chingue a ella».

Obvio, es una creencia popular (proveniente de las religiones dhármicas), muy afianzada en el colectivo, el célebre «karma». El cual, como el proverbial experimento del bote de leche, puede ser instantáneo, o no, o simplemente puede nunca llegar.

El «karma» es entendido por la mens populi como una especie de conciencia vigilante, como una policía del comportamiento que acude raudamente -o no tan rauda- a hacer pagar a cualquiera que haya cometido un mal hacia sus semejantes. En especial, hacia sus semejantes. Muchos están seguros que, al haber esta señora reclamado su tan mezquino derecho y poner en aprietos a un desconocido -cuyo único crimen es la falta de atención o la ignorancia- puso en marcha una maquinaria de justicia cósmica (sospechosamente enfocada en humanismo mundano) que en unos momentos, o días, o meses, va a traerle su merecido castigo. O tal vez este sistema de justicia padezca un poco de burocracia y la sentencia tarde más en llegar, tal vez años… o quizá la solicitud se traspapele y la acción correctiva nunca llegue.

Realísticamente hablando, hay una probabilidad de que esto suceda, pero no ahora y no por esa mala acción. Y esta reside en que la persona en cuestión -ya no hablemos de esta señora, sino de cualquiera que obre mal- constantemente cometa actos que atraigan, no de una manera mística sino por un muy natural sistema de causa-efecto, consecuencias negativas para ellos.

Roba a las personas, estáfalas, aprovéchate de la ingenuidad, de la buena fe, de la inocencia, y se irán acumulando en tu fama varias manchas que tú no verás, pero que tarde o temprano van a repercutir en una animadversión hacia tu persona, y al final, alguien te denunciará, por venganza o por mero deseo de justicia. Y puedes ser muy hábil, y nunca conocerás la cárcel. Hay gente que lleva toda una vida ganándosela de esa manera. Y el hecho de que no les ocurra nada, significa que el karma no es tan instantáneo como creen, o de plano, no es. Y a quienes sí le rebota en la cara, hay una razón muy sencilla. Tira piedras constantemente a un tejado y acabarás haciendo un hoyo. Maltrata a un animal poderoso y en el momento menos esperado te dará una buena coz. La ciencia estudia la causalidad, y la casualidad. Pero ese legendario «karma», igual que otras entidades de su vuelo, a veces está tan ocupado que no puede atender a todos los infractores que quisiera.

Hace unos meses, el famoso «ruso nazi» recibió tremenda paliza por haberse dedicado sistemáticamente a molestar a quienes él consideraba una raza inferior y el resultado no se hizo esperar. Una multitud se reunió para apalearlo y no salió bien librado. Honestamente, ¿ustedes creen que eso fue karma? ¿Semi-instantáneo, o tardío? ¡Pero le llegó! De acuerdo, aunque hay (y existieron) infinidad de personas que han cometido actos infinitamente más atroces, y nunca han recibido su merecido.

Sin embargo, tal parece que las redes y la impartición de justicia proyectada son una especie de catarsis. Atiendan a los comentarios y encontrarán cientos de guerreros sociales de teclado que pronostican que a tal o cual villano le llegará su castigo, y una vez hecha la predicción, se retiran a seguir con sus tranquilas vidas, la mayoría de las veces sin comprobar si el mentado karma llegó o hizo acto de ausencia.

Igual, el mismo ejército de guerreros en la red usa su derecho a odiar a los personajes que es necesario que existan como los depositarios del odio colectivo, pero eso ya es tema del próximo artículo.

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El Doctor número 13 será mujer

Si eres fan de Doctor Who, la antiquísima -y renovada- serie inglesa de ciencia-ficción fantástica, es posible que al día de hoy (16 de Julio de 2017) ya te hayas enterado de este acontecimiento. El Doctor Who número 13 será, por primera vez, una mujer.

La BBC acaba de anunciar, con bombo y platillo, que la décimo tercera encarnación del famoso alienígena de Gallifrey estará a cargo de Jodie Whittaker, quien ya previamente compartió créditos con el mismísimo David «Allons-Y» Tennant (el famosísismo y aparentemente insuperable Décimo Doctor) en la serie británica Broadchurch. El encargado de la temporada 11 y frontrunner de la misma será el guionista Chris Chibnall (también escritor titular de Broadchurch), cuyos guiones aportados a Doctor Who no son precisamente de los favoritos de los Whovians, por lo que albergamos un poco de dudas sobre si la serie alcanzará los mismos estándares de calidad cienciaficcionesca que ha alcanzado el célebre Steven Moffat, showrunner por 6 temporadas, desde el 2010.

Jodie Whittaker, la nueva Doctor.Lo cual nos llevará, en la undécima temporada de la era moderna de Doctor Who, a una especie de bifurcación en la percepción. Veamos, cuando se experimenta con lo ya establecido y lo tradicional, es decir, se rompen los paradigmas, hay que tener siempre un punto de control, y esto es aún más cierto cuando está de por medio una audiencia cautiva durante tantos años. Y más si es inglesa.

Cuando estamos tratando de encontrar una falla, digamos, en programación, o en reparaciones de hardware, no vamos haciendo pruebas, correcciones o cambios de dos en dos (o más de dos), si es que queremos hallar el origen verdadero del problema. Si tenemos éxito, así nunca sabremos cual fue la operación que nos llevó al mismo.

En el caso de esta serie, los cambios no debieron haberse hecho al mismo tiempo. Si la undécima temporada resulta un fracaso (lo cual no deseo pero albergo ese ligero temor en mi mente), no sabremos si fue por un deficiente desempeño de Chibnall -quien puede ser un excelente guionista pero, hasta el momento, ha carecido de ese enfoque de misterio y ese halo de misticismo dramático-científico de Moffat- o si se debió a que Jodie Whittaker no alcanzó a llenar los grandes zapatos que deja Capaldi.

Por mi parte, no tengo inconveniente en que el Doctor sea una fémina. Esta es la época del inclusivismo, y hay que estar acorde. El tradicionalismo con el que la mayoría hemos crecido (insisto, y más los ingleses), nos lleva a pensar que los personajes establecidos deben seguir los lineamientos originales de raza, color, género y edad. Este último ya fue desbancado desde las temporadas iniciales cuando el primer Doctor, William Hartnell, fue sucesivamente reestituido por uno cada vez más joven, alternando edades hasta llegar a Matt Smith de la nueva época con escasos veintisiete años (ver Las Edades de los Doctores).

Según la mitología de los Time Lords, el Doctor podría transformarse en cualquier tipo de humano -en sí, por conveniencia de la serie- ya que los Time Lords de origen también tienen la apariencia de nuestra especie. Tal vez lo que veo de Whittaker es una apariencia de mujer frágil, probablemente por sus rasgos faciales, aspecto en el cual habrían sido más favorable la leve y excéntrica androginia de Tilda Swinton o la fiereza de una Sigourney Weaver. Pero tal vez eso también sea desear que la mujer sea masculinizada para mantener el prejuicio machista, por lo que deberé conceder a Jodie el beneficio de la duda. Quizá nos de la sorpresa igual que como nos la propinó Matt Smith con sus manerismos maniacos, ella puede tener un as bajo la manga de su talento para portar con decoro el rol del Doctor y proporcionarle una nueva personalidad, sin perder su esencia.

Peter Capaldi DoctorNo tuve mucha confianza en Capaldi, hasta que mejoró notablemente al final de su primera temporada (octava) y al inicio de su segunda. A este punto, le veo a la misma altura y cumpliendo con la fortaleza (léase seguridad en sí mismo) como el Doctor de Tennant. El punto en que me demostró que era un más que digno Ultimate Time Lord fue en el episodio 11 de la temporada 9, «Heaven Sent», capítulo que mezcló un gran guión de Moffat, un exquisito diseño de producción y una inmejorable actuación en un one-man-show.

Por el lado de Chibnall, en verdad tiene que esforzarse para superar los guiones con los que ha contribuido a la serie y por lo menos igualar los story-arcs (arcos narativos, las historias de fondo que trasncurren a lo largo de las temporadas) a los que nos acostumbraron Russell T. Davies (el resucitador de Doctor Who y primer showrunner) y el mismo Moffat. Hasta ahora, sus episodios han sido más drama que ciencia-ficción.

Chris es un excelente dramaturgo y Broadchurch ha sido uno de sus grandes hitos, sin embargo, en el ámbito de la CF/F hay que ser atrevido, visionario, y empujar los límites cada vez más. Si no logra nivelar adecuadamente las dosis de drama y fantasía que en especial este legendario show requiere, los Whovians pueden mostrar su disgusto y eso no le conviene a la BBC, y por lo tanto, el show podría llegar a una nueva cancelación.

Y por el lado de los ingleses, hay algo que mantiene mi esperanza. Tal vez son uno de los pueblos más tradicionalistas, probablemente más que México, más que Japón -que ya es mucho decir- y pueden entrar alegremente a la onda del inclusivismo mundial, aunque hay dos cosas que nunca van a permitir. El Doctor puede ser mujer, negro, joven, viejo, calvo, gordo, flaco, pero siempre, siempre deberá ser británico. La otra cosa que es casi seguro que no dejen que les quiten de las manos es el honor de poseer el show televisivo de ciencia-ficción más antiguo del mundo: 54 años, y contando.

De manera que, mis dos centavos: uno para Chris y otro para Jodie. De todo corazón deseo que mantengan la vara en alto. Lo único que me pregunto es: cuando el Doctor se regenere en el próximo especial de Navidad y aparezca en el cuerpo femenino, ¿dirá: «Boobs! No dick! And… still not Ginger!»?

El Limbo (extracto de la novela El Pecado del Mundo)

En las oficinas de DataCod, Cindy ilustraba a Víctor sobre la importancia de prevenir y evitar que los hijos no se descarriaran y la responsabilidad que implicaba para los padres el enseñarles que el sexo (o palabra de cuatro letras) sólo había sido creado para que el hombre pudiese perpetuar la especie. Por alguna razón Víctor tuvo la necesidad de discutirle… ¿por qué el sexo fue creado para eso y es mal visto? ¿por qué es algo inmundo y es tan necesario? ¿por qué…? Pero tenía la sensación de que esa plática ya había tenido lugar, no necesariamente con ella, ni con él. Como decía un viejo chiste, “debían haber sido otros dos”. Además, no tenía las ganas ni el deseo de ponerse a Cindy en contra.
—Bueno, necesito que me ayudes a rezar —pidió Víctor, aprovechando que ella llegó a esa sección de su cátedra.
—¿Para qué? —preguntó graciosamente la chica.
—Es una computadora que necesito reparar, pero no lo he logrado —mintió—. Marcos y yo la necesitamos para terminar un proyecto. Creo que solo rezar me ayudará.
—Me alegra —consintió ella— que pienses que Dios puede ayudarte siempre. Así tienes gran parte del cielo ganado.
—Gracias —sin mucho convencimiento, Víctor se dirigió a la máquina en cuestión, las tapas estaban fuera y todas sus entrañas de circuitos, tarjetas y cables al descubierto—. Esto es lo que no sirve —anunció.
—Haz lo que yo hago —pidió ella.
La chica inclinó su cabeza, se arrodilló frente a la mesa y juntó las manos en posición de rezo. Cerró los ojos y comenzó a pronunciar “Padre Nuestro, que estás en los cielos…”, lo repitió tres veces y continuó con otras tantas “avemarías”. Víctor parafraseó cada una de las letanías.
Para su desilusión, sobre el artefacto destripado no apareció una luz azulosa con decenas de puntitos luminosos, como en Baterías No Incluidas, que hacían que los cables y tarjetas se repararan con metamorfosis a la vista, acompañada de una música de hadas. La chica abrió sus enormes ojos y musitó: “eso es suficiente”. Se incorporó y se sentó en el sillón ejecutivo, como si estuviese fatigada.
Víctor habló con cautela.
—Eehh… perdón, Cindy… ¿cómo sabes que eso es suficiente?
—Es parte de mi talento ¿sabías?
—¿Sí, pero, quiero decir, como mides la cantidad de rezos para cualquier finalidad?
—Supongo que es algo innato. Lo percibo, simplemente.
—Lo percibes.
—Sí, he notado que para las cosas materiales se requiere menor cantidad de rezos. Para los problemas humanos, se debe utilizar mayor cantidad y variedad.
Víctor se preguntó si alguien habría escrito un libro sobre el tema.
—Bien, ¿y ahora qué?
—Esperamos unos minutos —la abejita se levantó del asiento y se dirigió al escritorio de la recepción—. Ven conmigo, dejemos que el poder de Dios haga lo suyo.
—Pero…
—Normalmente no le gusta que miren.
Víctor obedeció y siguió a Cindy. No se atrevió a preguntar si con “no le gusta que miren” se refería a Dios o a su poder.
Cuando era pequeño, se preguntaba por qué Santa Claus no se dejaba ver cuando entregaba los juguetes a los niños. Debían irse a dormir y al despertar a la mañana siguiente, los regalos ya estaban ahí. Este caso tenía una semejanza, pero con un dejo terrorífico que no podía digerir. Imaginó una especie de ángeles oscuros, siniestros, reparando el equipo mientras él estaba con la chica en otra habitación. Lo que en otro tiempo le habría parecido una fantasía, aquí era perfectamente plausible, por lo que no se atrevió a volver antes de tiempo.
—Ustedes tienen una amiga que se llama Marcia, ¿verdad? —inquirió Cindy repentinamente, como tratando de distraer a Víctor de la curiosidad que le había provocado.
—Así es… ¿la conoces?
—No, pero Marcos me habló de ella. Pobre muchacha, necesita corrección urgente. Esa chica está perdiéndose en la degradación de su cuerpo y de su alma. Y si no la atendemos pronto, va a arrastrar a tu amiga Wendy con ella.
—Lo imagino. Pobre Wendy.
—¿Sabes dónde está Marcia, Víctor?
—Negativo. Se separó de nosotros hace rato. Pero creo que volverá. No puede ir muy lejos sola.
—¿Y por qué se separó?
—Pues, estaba harta de… —Víctor se detuvo un momento. Estaba claro que Cindy no comprendería la razón del hartazgo de Marcia como lo veían él y el resto de los ocho— estaba harta de nosotros.
—Hay que ayudarla, Víctor.
—¿Por qué te interesa tanto?
—Cada vez que salvo un alma de la corrupción, gano puntos para un mejor puesto en el Cielo. Con dedicación, tal vez me gane el puesto de asistente personal de la Señorita Ernestina Beltrán en su proyecto, así en la Tierra como en el Cielo, por toda la eternidad.
—¿Cuál es su proyecto?
—Es un poco largo de explicar, pero todas mis colegas quisieran trabajar para ella.
¡Qué trabajo tan miserable! pensó Víctor. Ser asistente de la infame mujer. Aunque, viéndolo con perspectiva, en ese mundo era un honor, si bien no entendía por qué la ambiciosa chica no llegaba al grado de desear llegar al mismo rango de Ernestina, en lugar de conformarse con un simple puesto secundario. Ese hecho le estaba diciendo algo, pero no sabía exactamente qué.
—Entonces, conoces a doña Ernestina —preguntó afirmando, a pesar de saber la respuesta.
—La he visto en persona, pero no he hablado con ella. Víctor, por favor, en nuestro medio, ¿quién no la conoce? Es una heroína de nuestro tiempo. Ella es una santa, como pocas mujeres han existido.
—Sí, claro, es una santa. Bien, vamos a buscar a Marcia para ponerla en tus manos, se lo diré a Marcos y Wendy cuando vuelvan por nosotros.
Víctor ya había entendido que por mucha vara alta que tuviesen estos seres con el Orden Divino, no se les había dado el don de la suspicacia, y menos el de leer las mentes. Se les podía engañar simplemente mostrando buenas intenciones. Cindy puso expresión de satisfacción y dijo, como si le hubiese llegado un mensaje, precisamente telepático.
—Ya debe estar, Vic. Vamos a ver la máquina.
—Oye, pero… ¡no han pasado ni dos minutos!
La abejita ignoró la incredulidad y se dirigió a la otra pieza. Víctor quedó estupefacto. Las piernas le temblaron y en el estómago sintió un nudo de aprehensión. Algo muy extraño estaba ocurriendo. Si toda esta aventura ya era de por sí fuera de lo común, esto ya sobrepasaba los límites de la nueva normalidad a la que apenas estaba habituándose. Podía sentir el tejido de la realidad desgarrándose, casi podía escuchar la tela haciéndose mil pedazos.
La computadora que hacía un rato había dejado, toda desbaratada e inservible, se erguía reluciente en la mesa de trabajo. Estaba reparada. Como si la hubiesen sustituido por una de fábrica. Víctor sintió un mareo repentino y tuvo que sentarse en la silla que tenía a la mano. ¿Qué habría pasado si se hubiese atrevido a volver antes que Cindy diera el visto bueno? ¿Habría sorprendido al artefacto metamorfoseándose a su nuevo estado, emulando las escenas del cine de fantasía? ¿O un ser que no podía concebir estaría ejecutando la mutación, enfadándose con él, con una reacción negativa que no quería imaginarse, debido a la afirmación de su amiguita de “no le gusta que miren”?
—¿Qué pasa, Vic? ¿Te ha impresionado el poder de mis rezos? Se diría que nunca habías visto un milagro así.
“Esto está poniéndose peor”. Víctor no sabía qué le causaba más temor, si el no haber presenciado el cómo de la reparación milagrosa o el hecho de que esta nueva existencia ya estaba dando paso a una naturaleza más compleja y agresiva.
—No… bueno, sí… una vez, sí —ya no estaba tan seguro de que no podría haber telepatía.
—Entonces, ¿qué esperas? ¡Enciéndela!
Mecánicamente, y apabullado por conocer de antemano el resultado de la prueba, conectó la máquina a la corriente eléctrica, pulsó el botón de encendido y ni siquiera se sorprendió —incluso esbozó una sonrisa de ironía— cuando en la pantalla apareció el logotipo de “Heaven Windows”. Cindy se aplaudió a sí misma y mientras el sistema operativo hecho en el Cielo iniciaba, comenzó una de sus cápsulas ilustrativas:
—¿Sabías que originalmente se llamaría Hell Windows? Por suerte pudo detenerse, se derrocó al señor Gates y la Santa Iglesia Católica tomó el control de Microsoft. Imagina cuántas almas se salvaron con eso. Ganamos una excelente herramienta y ahora es usada para la salvación de la humanidad.
—Sí, por supuesto —Víctor simuló estar enterado—, porque Bill Gates es el Anticristo ¿no?
—¡Así es! Bravo, Vic, vas que vuelas para tu salvación. ¿Sabías que el 95, el que pretendía imponer a todo el mundo el año pasado, en código ASCII da como resultado 666? ¡No quiero ni pensar qué habría ocurrido de haber tenido éxito en su misión!
—Sí, lo imagino.
Por fin, Heaven Windows terminó de cargarse y Víctor, derrotado, jugueteó con la interfaz. Esto era demasiado.
—¡Me da gusto que haya funcionado, Vic! Oye, ¿me permites hacer una llamada?
—Sí, en el teléfono de la recepción… presiona el cero para llamadas al exterior.
—Gracias, ¡eres un amor! Revisa si está funcionando todo bien, si quedó algún problema, con un rezo bastará.
La entusiasta chica se alejó hacia los dominios de Lolita y dejó a Víctor hecho un mar de dudas y reflexiones.
En primer lugar, todo apuntaba a que este Todo no era un universo alterno. No podía serlo. La anécdota de Bill Gates como el Anticristo era una leyenda popular, y no concebía un universo, por más infinitos que fuesen, que embonasen perfectamente en el marco de referencia de la esquizofrenia de una mujer con creencias medievales obsoletas. La idea de “infinito” aplicada a las posibilidades de desarrollo de una existencia organizada lo hacía teóricamente viable y, sin embargo, ahí estaba su mente rechazándolo por el más elemental sentido común. El Efecto Mariposa no podía ser tan preciso y aleatorio. No viajas al pasado y matas al primer renacentista, consiguiendo así el diseño exacto que planeaste en tus mórbidos sueños de pureza. Inclusive Isaac Asimov propuso en una de sus ficciones que puedes lograr el resultado máximo deseado con sólo ejecutar el cambio mínimo necesario, pero para ello necesitarías un extensivo proceso de análisis históricos y vastos cálculos de causalidad para poder encontrar el lugar y el momento exactos. No, no tenía lógica.
Aunque si desechaba esa teoría, por múltiples razones más, la próxima hipótesis que le venía a la mente era la siniestra teoría de Marcia. ¿Estaban… muertos? ¿Era esto un limbo? Más que limbo, debía ser un castigo. Todos ellos odian a la venerable anciana tía de Wendy. Todos ellos, directa o indirectamente, la desafían, se ponen en su contra abiertamente y de repente, el grupo fallece en un accidente. Como consecuencia de tal evento, son responsables colectivamente de todas las muertes. Ahora, están en un purgatorio, por no decir en un infierno, consistente en torturarles por toda la eternidad en un escenario hecho a la medida de las ideas punitivas de su inquisidora.
Todo esto tenía mucho sentido, no podía negarlo, si no fuese por un pequeño detalle. Víctor, siendo el humanista secular que era, cientifista de afición, programador ya de profesión, amante de todo lo geek y la ciencia-ficción, no podía aceptar que existiese una estructura tan sofisticada de castigos divinos. Automáticamente rechazaba la idea de un Dios monárquico y autoritario, un anciano de barba blanca sentado entre las nubes, no dedicado a otra cosa más que a vigilar a su creación como un Todo y a cada ente individual por separado en cada momento de su existencia. Si tenía que creer en algo divino, prefería emular a Einstein y creer en el dios de Baruch Spinoza, “idéntico al orden matemático del universo”. Bajo esta visión, no podía aceptar que alguien ahí arriba estuviese tan preocupado por darles una lección, armando todo un tinglado con escenografía, actores y tecnología incluidos, para demostrarles que una anciana loca tenía razón.
En eso estaba, hasta que un nuevo evento le sacó de sus reflexiones. El centro de control del sistema de vigilancia mostraba un pequeño led rojo que parpadeaba intermitentemente, acompañado de un escasamente audible pitido en etapas que llamó su atención. Eso indicaba que una de las cámaras había detectado movimiento y exigía atención. Encendió el monitor CRT conectado al sistema. No tardó mucho en aparecer la señal, y Víctor contempló una escena que hizo que su mandíbula se estrellase contra el suelo y un escalofrío recorriese su cuerpo y se concentrara en la boca de su estómago, similar al vértigo de una bajada súbita en una montaña rusa.

¿Quién no conoce a The Rutles?

Debes haber sido un ermitaño en las últimas cinco décadas para no conocerlos, ya que se trata nada menos que de la banda más famosa de la historia, y no solamente de la historia musical. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es el cuarteto más significativo de los tiempos modernos, ya que en tiempos antiguos hubo infinidad de cuartetos significativos que jamás alcanzaron este nivel de popularidad, entre ellos los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, los Cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, los Hermanos Marx y Los Tres Mosqueteros, por mencionar algunos.

Aunque debido a la inmensa fama de The Rutles, un artículo acerca de este fabulosa agrupación es un ejercicio de redundancia y de insuficiencia, intentaré en este relativamente breve espacio destacar los aspectos más importantes de su prestigiosa carrera, su meteórico ascenso y su disolución.

¿QUIÉNES SON THE RUTLES?

O mejor expresado: ¿Quién no los conoce? De todas formas, es correcto hacer una apropiada presentación:

The Rutles
Ron Nasty Dirk McQuickly Stig O’Hara Barry Wom
El líder, el motor y el
alma del grupo.
El talento creativo, el
corazón de la banda.
El virtuoso guitarrista, el espíritu
del cuarteto.
El baterista.

El inicio de la leyenda

Esta legendaria historia de los chicos que cambiaron y definieron el rumbo de la música moderna comenzó en enero de 1959, en 43 Egg Lane, Liverpool, lugar donde se toparon accidentalmente Ron Nasty y Dirk McQuickly, dos inquietos y creativos jóvenes que acordaron formar una banda de rock and roll. Posteriormente se les unió Stig O’Hara y en dos años más encontraron al baterista Barrington Womble, a quien persuadieron de cambiar su nombre a Barry Wom para ahorrar tiempo, y su cabello, para ahorrar brillantina.

Un quinto Rutle, Leppo, les acompañó en la gira por locales bajos en Hamburgo, a pesar de no saber tocar la guitarra. La novia hamburguesa de Leppo les sugirió el corte de pelo que se volvió una trademark y fue imitado por millones de chicos en todo el mundo. Después de retornar hambrientos a Liverpool, obligaron al manager del ahora legendario club La Caverna (metiendo su cabeza en un balde de agua) a aceptarlos para convertirse en su número principal.

El descubrimiento

En Octubre de 1961 fueron descubiertos por Leggy Mountbatten, un químico de Bolton que había perdido una pierna, a quien le fueron recomendados por un marino. Mountbatten acudió a presenciar sus números al horrible antro en el que tocaban: de inmediato odió el lugar, la música de los chicos, su desempeño en el escenario pero amó sus pantalones. Inmediatamente les ofreció un contrato y les consiguió audiciones de grabación con las más prestigiosas firmas discográficas, quienes se pelearon por los nuevos artistas, entendiendo todas que estaban ante los que de verdad revolucionarían la música en el mundo. Finalmente, Capitol fue la empresa ganadora y con ellos grabaron su primer álbum: Please Rut Me, del cual surgieron éxitos sin precedentes como Rut Me Do, Twist and Rut y Please Rut Me.

La Rutlemanía

Para finales de 1963 ya eran ampliamente conocidos y adorados en Europa, pero en esos tiempos sin globalización aún no se habían dado el lujo de ser conocidos en todo el planeta, por lo que su empeño fue cruzar el charco y enamorar al nuevo continente.

En 1964 conquistaron América con el sencillo Hold My Hand, la cual interpretaron en vivo en el show de Ed Sullivan para 73 millones de espectadores. La Rutlemanía tomó a Estados Unidos y al mundo por sorpresa.

En su segunda visita a Estados Unidos, en 1965, tocaron en vivo en el Che Stadium (nombrado por el líder guerrillero Che Stadium) ante cientos de miles de fanáticos que no escucharon una sola nota en todo el concierto.

En 1966, Ron Nasty puso a The Rutles en el ojo del huracán al declarar que el grupo era más grande que Dios, ya que éste nunca había tenido un éxito número uno en las listas. Multitudes de fans compraron los álbumes para quemarlos, hasta que se supo que todo había sido un error, el cual Ron se apresuró a aclarar: él había dicho realmente que eran más grandes que Rod (Stewart, quien no sería conocido hasta 8 años después), no había dicho God (Dios). Se disculpó oficialmente ante ambos, la prensa y el público, y todo siguió como antes.

En 1967 Bob Dylan les introdujo una extraña sustancia que les hizo cuestionar toda su existencia: el té. A pesar de las advertencias, el té influyó en su trabajo y les condujo a producir la obra que sería la más renombrada de todos los tiempos, no solamente de ellos, sino de todos los grupos de pop-rock que les miraban con envidia: Sgt. Rutter’s Only Darts Club Band.

Sgt. Rutter’s Only Darts Club Band

El álbum, considerado el más significativo en toda la historia del Rock y de la música moderna, no solamente cambió las bases de la psicodelia en el arte, sino que propició el consumo de té en la juventud del mundo. A pesar de persecusiones policiales y redadas a muchas estrellas del pop, de las cuales ni ellos se salvaron, el té se volvió tan popular que fue necesario legalizarlo.

La portada del Sgt. Rutter fue creada por dos secretarias de Capitol, quienes se encargaron de coleccionar afiches de tamaño real de personalidades vivas y muertas de fama mundial, como Adolf Hitler, Jesucristo, Mahatma Ghandi y Germán Valdés «Tin Tan». Es considerada la portada más emblemática del rock mundial y

La pérdida de Leggy, su manager

Poco después, el grupo tuvo que enfrentar la pérdida de su descubridor y creador, Leggy Mountbatten. El comportamiento de Leggy había sido preocupante en los últimos meses, ya que había estado invirtiendo en toreros españoles y en California había sido arrestado por besar a una balsa de goma. No podía hacer nuevos amigos y, cansado y abatido, aceptó un puesto de profesor en Australia, por lo que los muchachos jamás lo volvieron a ver. Al mismo tiempo decidieron que abandonarían los conciertos en vivo y se dedicarían a crear álbumes con música basura experimental, lo que, para su sorpresa, fue lo que los consagró y les dio un lugar en el olimpo de la «música seria».

Tragical History Tour

El primer gran fracaso de Rutles fue el álbum conceptual y película Tragical History Tour, apaleado por la crítica y no muy bien recibido por el público. Nasty y McQuickly, no sabiendo cómo lidiar con la pérdida de Leggy, formaron la empresa Rutles Corps, cuyo objetivo era «ayudar a la gente a ayudarse a sí misma», y eso fue exactamente lo que lograron: la empresa se llenó de parásito que se ayudaban a ellos mismos y gastaban más dinero que el gobierno británico.

La semilla del final

En cierta forma fue la semilla de su separación. Dirk se casó con una francesa llamada Martini y Ron conoció a una artista alemana de vanguardia y su «destructo-art» de nombre Chastity. Ron quedó prendado de Chastity y, fascinado con su percepción artística, propuso incorporarla al grupo, evento que los demás aprovecharon para iniciar sus trabajos individuales y separarse poco a poco de una familia que ya no se sentía como tal.

Ninguno de ellos soportaba la tensión que había creado el comportamiento de los prima donnas de la banda: Stig O’Hara y Barry Wom.

Ron y Chastity anunciaron su compromiso a la prensa en una exhibición íntima sentados bajo la regadera, lo que llamaron «The Shower for Peace».

El concierto en la azotea

The Rutles ofrecieron un último e inesperado concierto en la azotea de los estudios de Shabby Road, el cual fue registrado en la película documental Let It Rot. En este filme puede apreciarse el descontento general de la banda, que realmente no afecto en lo más mínimo su calidad y desempeño musical. La canción más famosa de este disco es el clásico Get Up and Go, número que hizo las delicias de los afortunados transeúntes que no daban crédito a sus ojos y oídos.

Shabby Road

El último disco grabado por The Rutles fue el penúltimo antes del último, el cual, irónicamente, fue el último antes del penúltimo, cuando debió haber sido en realidad el penúltimo antes del antepenúltimo. La portada fue considerada, junto con la del Sgt. Rutter, una de las portadas más influenciadoras en la historia de las portadas influenciadoras del rock influenciador.

El final

Los problemas entre ellos derivaron en la separación final, aparte de sus excéntricas decisiones individuales. Stig O’Hara se había recluído tanto, que se había creado el rumor de que estaba muerto. Nasty comenzó a grabar álbumes experimentales con Chastity llenos de sonidos extraños que aparentemente venían de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Dirk contrató a Arnold Schwarzenweisengreenenbluenbraunenburger para que lo ayudase a manejar su apellido como marca, y Barry se volvió fanático del I Ching, que consultaba cada 3 minutos.

Finalmente, Barry Wom anunció que se separaba del grupo para dedicarse a buscar otros horizontes, no necesariamente musicales. En Diciembre de 1970, Dirk puso una demanda en contra de Stig y Ron, Barry demandó a Dirk, Ron demandó a Stig y a Barry y Stig se demandó a sí mismo accidentalmente.

La era post-Rutles

Barry Wom se convirtió en estilista y tiene dos salones completamente equipados en Londres.

Stig O’Hara fue a trabajar en Air India como sobrecargo de vuelo.

Dirk McQuickly con su esposa Martini formaron un grupo de punk rock llamado Punk Floyd.

Ron Nasty también siguió haciendo música, se separó de su esposa y vivió un tiempo con una mujer austriaca, aunque después regresó con Chastity para grabar un último disco, justo antes de ser asesinado por un judío en las afueras de su residencia en Dubai.

Parodias

The Rutles han sido eternamente parodiados por un grupo de jóvenes ingleses, también músicos de regular talento, cuyos nombres son John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (éste último de nombre Richard Starkey, satirizando el acortamiento de nombre de Womble a Wom). El grupo se hace llamar The Beatles y han acumulado una aceptable legión de fans a lo largo de los años.

Aclaración

La historia completa de The Rutles es tan compleja y tan llena de detalles contradictorios generados por múltiples fuentes, que una información como la aquí presentada es difícil de ser validada en su totalidad. Este artículo es una adaptación libre, paródica de la parodia original, y no se compromete a ser una fuente fiable para futuras investigaciones documentales.

El documental oficial de The Rutles, All You Need is Cash, pueden verlo aquí:

Favor de reportar cualquier discordancia con los datos de este artículo.

ANOTACIÓN DE ÚLTIMA HORA
Yo quería poner este último mensaje de precaución pero no me fue permitido por los estimados editores del Círculo Beatle, ya que podía considerarse como una ofensa a la inteligencia de nuestros amables lectores: ESTE ARTÍCULO ES UNA PARODIA DE UNA PARODIA CREADA POR ERIC IDLE Y NEIL INNES PARA LA TELEVISIÓN INGLESA, ESCRITO DESDE UN PUNTO DE VISTA FICTICIO Y NO DEBE TOMARSE EN SERIO, NI TAMPOCO DEBE UNO PERMITIRSE EL LUJO DE ENTUSIASMARSE CON LA BANDA LLAMADA THE RUTLES (QUIENES SÍ EXISTEN PERO NO), NI MOLESTARSE O INDIGNARSE CON EL ATENTADO A LA INTEGRIDAD DE LA HISTORIA Y EL LEGADO MUSICAL DE LOS BEATLES. Finalmente, qué bueno que no lo puse, porque ya sería demasiado.

7 películas que los menores NO deben ver

En este mundo moderno, tan apresurado y descuidado, es común que los padres dejen que los niños utilicen los aparatos electrónicos sin vigilancia. Esto incluye los reproductores de DVD, Blu-Ray y el internet, sin pensar que sus mentecitas inquietas pueden ser contaminadas por los diabólicos realizadores que, sin tapujos ni remordimiento, crean películas amorales y nefastas, que pueden echar a perder el desarrollo de su personalidad y tirar por el caño toda la educación y principios que con tanto trabajo los padres han construído y proveído.

Los padres actuales deben cuidar que sus pequeños no tengan a su alcance tanta barbaridad y contenido ofensivo. En especial, deben cuidar que nunca, pero nunca, ni de más grandecitos, tengan acceso a estas siete producciones, considerada por las asociaciones católicas en pro de la integridad familiar como guiones nocivos, ejemplos escandalosos y situaciones prohibitivas.

A continuación les hago un resumen de estos argumentos que deben evitar a toda costa para sus hijos, junto con un brevísimo análisis del porqué de la calificación negativa:

1) Una muchacha, lejos de su hogar, irrumpe en una propiedad privada, dándose cuenta que pertenece a un grupo de inadaptados sociales. Al ser descubierta y para calmarlos, se gana su confianza y se acuesta con todos ellos. Después cae en la droga, siendo rescatada por un junior que le perdona su pasado y se la lleva con él.

ANÁLISIS: La liviandad de la protagonista es perniciosa para los menores, puede incitarles a aprobar el amor libre y el «poliamor» (corriente actual muy peligrosa). Para los varoncitos, puede hacerles creer deben perdonar los «cascos ligeros».

2) Una chica prueba LSD, o tal vez hongos alucinógenos (probablemente peyote) y vive una serie de aterradoras experiencias mentales difíciles de concebir: zoofilia, expansión y colapso molecular, paranoia vertiginosa y en general, esquizofrenia en tercer grado. Delirium tremens.

ANÁLISIS: La película promueve el consumo de drogas y la tácita aceptación de las alucinaciones con el objeto de encontrar la felicidad, al hacer amistad con la gente creada por sus delirios.

3) Un rebelde sin causa se gana la confianza de una chica y sus hermanos, seduciéndoles para escapar de sus padres y llevándolos a su territorio, donde les induce a la rebeldía y al ocio. Les expone a peligros innecesarios. La antigua amante del rebelde se encela de la relación (¿sexual? no está precisado) y lo traiciona, entregando a todos a un antiguo enemigo, quien intenta asesinarlos.

ANÁLISIS: Esta historia es una apología de la vagancia e inducción a la vida despreocupada, además de que muestra escenas de celos, traición, y secuestro. Demasiado fuerte para los menores, susceptibles a las malas influencias.

4) Una chica llega a un pueblo, mata a una anciana, y por esta razón es premiada por los habitantes. Se hace amiga de tres inadaptados que tiene cada uno su propia agenda, y finalmente todos juntos atacan y destruyen a la autoridad del lugar.

ANÁLISIS: Se premia y celebra el asesinato, la conspiración y la subversión a la autoridad por motivos puramente egoístas.

5) Un chico renegado huye de sus obligaciones ante la tristeza de su padre, enrolándose en el vicio y la perversión, y cayendo en las garras de la mafia italiana. Presencia un aberrante acto de transformación diabólica, una metamorfosis bestial. Al final pone en peligro a su padre que ha ido a rescatarlo de las garras del bajo mundo.

ANÁLISIS: A pesar de su mal comportamiento, el chico finalmente es premiado, por lo que el mal ejemplo que promueve el filme lo hace más que nocivo.

6) Un pequeño, fenómeno de circo, es humillado por sus compañeros. Por su deformidad y torpeza, hiere a varios de ellos (tal vez intencionalmente). Por tristeza, huye con un compañero que lo apoya, y ambos se hunden en el alcohol, lo cual les produce, también, delirium tremens. Al regresar, ridiculiza a sus colegas y se vuelve estrella.

ANÁLISIS: Crueldad y bullying, lo que desemboca en un comportamiento vengativo que finalmente es celebrado.

7) El padre promete al hijo todas sus posesiones. Sin embargo, como el chico es un júnior, comete una imprudencia que deriva en la muerte de su padre, acto que involucra al hermano de éste. El júnior se exilia voluntariamente por la tragedia.

ANÁLISIS: La película muestra traición familiar, desobediencia y parricidio involuntario. Nada recomendable para sus hijos, las escenas son crueles y fuertes.

 

Existen muchas películas más con mensajes negativos para los pequeños y los jóvenes, pero hasta el momento estas son las peores. Eviten a toda costa que sean vistas por sus hijos. Debemos cuidar la integridad de la familia y el desarrollo integral de la sociedad en que vivimos, en peligro de ser contaminada por el Maligno.

FUENTE: Organización Internacional Vigilante y Defensora del Pudor, la Decencia y las Buenas Costumbres.

Adéndum: Por error de transcripción se omitieron los nombres de las películas prohibidas, para la información completa sobre la identidad de las mismas,
FAVOR DE VISITAR ESTE ENLACE
patrocinado por la organización mencionada.

Los Cazadores del Rock Perdido

Desde que los Beatles alcanzaron el status de leyenda, vengo oyendo de diversas lugares y subculturas la incesante búsqueda de «Los Nuevos Beatles». Innumerables bandas pasaron por ese cruel rasero; escuché mencionarlo de New Kids of the Block, Backstreet Boys, Oasis, Chemical Brothers, inclusive en bandas de habla hispana como Hombres G, Soda Stereo y El Cuarteto de Nos han creído encontrar la reencarnación musical del Fab Four.

Una empresa bastante aguerrida y persistente, diría yo. Y bastante necia, porque ¿cuál es el empeño de encontrar una banda que continúe las hazañas que en su momento lograron los consagrados? Veamos, yo los conocí en mi tierna adolescencia, en el 75, cinco años después que la agrupación se desintegrara. Y tuve bastante tiempo para digerir sus creaciones, entre el ascenso meteórico de Queen y los artistas de la época. Hasta el momento, no veo necesaria la existencia de un grupo que representase la reencarnación de mis favoritos. ¿Con qué objeto? ¿Más Beatles? Tan necio como pretender que sus hijos se junten y continúen el legado.

Posteriormente me di cuenta, ya entrados los años 2000, que el fenómeno sociológico ya no sólo se daba con Beatles sino con muchas bandas llamadas «clásicas del rock» y de plano con todo el género musical. El Rock -así, con mayúsculas y sin subgénero- comenzaba a hacerse viejo, y todos los que habíamos crecido con el rock clásico nos encaminábamos junto con su senectud. Comencé a recordar que en los años 50s y 60s fue vilipendiado por los adultos de su época; y a comprender que era un tipo de música que, si bien sigue resultando válida, ya no tiene la misma penetración en la escena internacional como lo tenía en el tiempo en el que, para nosotros, era mágico.

Y ahora, muchos millenials mantienen la ilusión de que el rock sigue igual de vigente, y no sólo vigente sino que puede resurgir con la misma fuerza que en su era dorada. Les he oído lamentarse que la gente del siglo XXI no conceda tanta importancia a tantas bandas de innegable calidad -que la tienen- y favorezcan a los «poco imaginativos» (no totalmente cierto) raperos, hip-hoperos y reggaetoneros en lugar de adorar a los grupos que, para ellos, son las genuinos herederos de Beatles, Zeppelin, Queen, Pink Floyd, The Who, Deep Purple, y tantas y tantas bandas que lograron cautivar a los jóvenes de hace treinta y cuarenta años con sus profundas composiciones y enérgicos riffs, en conciertos que eran una oda a la creatividad, a la inteligencia, al desparpajo y al contestatarianismo. Estos grupos no pueden llegar a ese grado de fama por la razón más importante: no darían las utilidades necesarias a la industria discográfica.

Lo cierto es que *(carraspeo)*, lo siento. No volverán. Tal vez, como Gene Simmons afirmó en su incendiaria declaración, el rock ya esté muerto. Por lo menos, el rock que conocimos. Ese que movía multitudes y era la estrella de la escena musical internacional. Los conciertos, por supuesto, siguen teniendo sus llenos totales, algunos más que otros, pero ya no poseen el mismo arrastre que antes. Si hay que culpar a alguien, es culpa de los tiempos. Veo a muchos padres -yo fui uno entre ellos- que intentan que sus hijos conozcan la música clásica (nuestro rock clásico), y en buena medida lo logramos, pero nada podemos hacer con el imponente tsunami mediático que pone a Maluma como una estrella y permite y promueve que Kanye West se declare el mayor genio musical de todos los tiempos. Que incluso grupitos de cantores masculinos juveniles como los One Direction o Big Bang sean idolatrados (en una más acertada reencarnación de la fuerza de Menudo y Magneto, irónicamente) y perseguidos por las chicas que lloran y se desmayan tal y como hacían con Beatles a principios de los sesentas.

Tal vez los millenials, en especial los nacidos a finales de los ochenta, o tempranos noventeros que ahorita rondan entre los 25 y 30 años, quienes tuvieron acceso a la música de nuestra generación, son quizá el jamón del sandwich cultural que viven ansiando ser parte de una época significativa, son los que más anhelan el resurgimiento del ansiado rock perdido. No son ni tan jóvenes para aceptar la música industrializada repleta de cantantes ayudados por Auto-Tune (a pesar de que Cher popularizara el recurso), ni tan viejos -como nosotros- para poder morir en paz sabiendo que vivimos en la era de la música reflexiva, introspectiva, llena de lirismo y virtuosismo a pesar del estruendo y bravura instrumental de las distortion guitars, los tamborazos de las furiosas baterías y las enigmáticas composiciones «mariguanas» de bandas progresivas, tal y como eran llamadas por nuestros padres y abuelos, la «generación silenciosa», que no era llamada así por su carencia de música sino por su ausencia de activismo.

Tomando en cuenta que somos parte de una revolución musical que posiblemente empezó en los años 20 o 30, cuando el foxtrot y las big bands ya comenzaban a producir resquemores en los ancianos correspondientes y los discos de acetato de 78 RPM producían éxitos, los baby boomers fuimos parte de una generación de cambio, crecimos acondicionados a aceptar y entender un resurgimiento y el rock clásico y pesado fue elemento importante de esta formación. También somos lo suficientemente sensatos para entender que todo tiene una época y un contexto, y que los años sesenta fueron el pico de una ola que lentamente va debilitándose y quedando como una joya bien pulida en la mente colectiva de la civilización.

No hay nada que buscar. Nada que hacer resurgir. El Rock tuvo su momento histórico y fue lo más significativo, pero alegar por la permanencia de su fuerza es una discusión bizantina. Tal vez detrás de esta ola venga otra con mayor arrastre, no lo sabemos, y estaremos demasiados viejos o muertos para presenciarla. Incluso los millenials la verán como una tontería, como nuestros abuelos criticaban la estupidez de la moda de los Beatles y sus congéneres. Mientras tanto, lo más sensato es proseguir con nuestra arqueología musical y, como el mismo Indiana Jones, dedicarnos a dar clases y al mismo tiempo encontrar antiguas reliquias al remover entre las ruinas del rock antiguo, que aún no deja de sorprendernos.