WITHIN YOU WITHOUT YOU o EL MISTERIO DEL TRACK NÚMERO 8

Tal vez no fue un misterio resuelto propiamente dicho, pero por lo menos determiné todos las combinaciones posibles que conducían al caso y la posible solución, como teoría, que nunca pudo verificarse.

Hace muchos años, cuando los Compact Discs apenas entraban al mercado, comencé a comprar las versiones en CD de los discos en vinil que más me gustaban. Todo lo relacionado a los medios digitales era una novedad de principios a mediados de los noventas.

Era aquel tiempo, en la era pre-internet (que ya se conocía, pero aún no era algo común en los hogares), también el de las revistas de computadoras que normalmente incluían un CD con software gratuito o shareware. Compulsivamente probábamos los programas y juegos de PC que semana a semana llegaban en diferentes revistas, y un día llegó una joya: ¡un reproductor de CDs que permitía poner los nombres de las canciones de cada álbum! Era un gran novedad. E inmediatemente comencé a registrar en la computadora uno por uno de cada CD que iba comprando y agregando a mi creciente colección, pensando que ese pequeño y poco conocido software de algún programador independiente iba a durar toda la vida (ni siquiera existía aún el WinAmp).

Entonces ocurrió algo muy extraño. Le tocó el turno a registrar las canciones del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles. Todo fue muy bien, hasta que al día siguiente lo puse en la bandeja para reproducirlo. Misteriosamente, al abrir el programa en automático cuando detectaba la introducción de un CD, la canción Within You Without You (en los viniles, la primera del lado B) de Harrison, aparecía sin el título en el listado. Qué extraño. Entré al modo de edición y lo volví a ingresar.

Volví a reproducir el disco y… el título había desaparecido de nuevo, pero el track estaba ahí. Track 08. Le di play directamente y… no pasó ni un segundo cuando el reproductor se brincó a la siguiente canción, When I’m Sixty Four, de mi gran compadre McCartney. Algo me hizo pensar que mi CD estaba defectuoso. Entonces corrí a ponerlo en el reproductor físico (es decir, el mini-componente marca Sony). Within You Without You, para mi sorpresa, se reprodujo muy bien. Mm, entonces no es el CD. Pero algo debe haber en ese track de ese disco que no permite (tal vez por la resolución del láser del reproductor físico en la computadora) la reproducción o el registro en el software. Aunque, pensándolo bien, qué extraño, porque la escritura del nombre no debía ocurrir en el CD propiamente, sino en algún archivo o base de datos que el programa escribía en el disco duro.

Para dilucidarlo, revisé los directorios del programa instalado para tratar de determinar dónde eran guardados. Fracaso. El software encriptaba al vuelo la base de datos de cada disco, y era imposible visualizar o editar los nombres en algún archivo. Probé con un editor hexadecimal y no apareció ningún dato que pudiese revelar el secreto.

Le mostré a un amigo el caso y comenzamos a probar. Le pusimos otro nombre al track, una ligera variante, por ejemplo «Within You, Without You», o «Within You and Without You», y seguía ocurriendo lo mismo. El track volvía a marcar Track 08 y no reproducía la canción. Luego nos dimos cuenta que era una estupidez, porque podríamos ponerle el nombre que quisiéramos, como «La Última Carcajada de la Cumbancha», y tendría que aceptarlo. Pero tampoco lo aceptaba. Es decir, el problema estaba en el registro en sí de esa pista en particular. Probamos La Última Carcajada de la Cumbancha en el resto de los tracks y los aceptó sin problemas. Entonces, algo estaba mal en el software y no aceptaba la octava pista de los CDs. Era lo razonable, ¿no? No permitía ni ponerle el título al track ni reproducirlo.

Era una lástima, porque el software estaba «chido». No todos hacían eso, y ese tenía bonito look y era muy práctico y eficiente.

La sorpresa vino cuando, ya con resignación, probé otro CD de los que ya había capturado y… funcionó a la perfección. Cualquier artista, cualquier canción, cualquier track se mostraba bien. Todos los títulos estaban ahí y se reproducían sin problemas, incluyendo el escabroso Track 08: cualquier otro CD que no fuese el Sgt. Pepper’s aceptaba y desplegaba el nombre correcto de la canción.

Algo nos sonó en la mente. Claramente pudimos oir el «click» en nuestros cerebros, nos miramos como diciendo «¡No!». Mi amigo fue a traer su propio CD del Sgt. Pepper’s y… ocurrió lo que pensamos. El Track 08 volvía a ser un fantasma, un muerto irreproducible.

Probamos el cd player que por default traía aquel rudimentario Windows 95. Instalamos otros reproductores de CD de los que venían en las revistas. Ya lo han de adivinar: el track número 8 del Sgt. Pepper’s se reprodujo a la perfección. Inclusive, encontramos otro reproductor, no tan cool como ese pero que permitía introducir también los títulos. Y como se imaginarán, Within You Without You permanecía ahí, el título, con todas sus letras, de una canción que al fin y al cabo nunca nos ha gustado much… oh… wait!

¿Sería que…?

Sí. La única conclusión posible, después de exhaustivas pruebas y descartar cualquier falla técnica, llegamos a la sorprendente conclusión de que… Al programador del software no le gustaba esa canción, esa en especial: dictaminó que no merecía ser parte del álbum considerado el más grande de todos los tiempos, y decidió vetarla de cualquier CD del Sgt. Pepper, impidiendo que pudiese registrarse y reproducirse. Algo que no es descabellado si se toma en cuenta que los CDs contienen en su codificación un número identificador del soporte digital, de esa edición específica, como los ISBN de los libros.

Desafortunadamente, no puedo recordar cuál era el programa. Quedó enterrado en las montañas de revistas y discos de casi tres décadas. Pero a juzgar por su poco profesionalismo y su programación visceral, supongo que no debe haber tenido éxito en el mercado informático.

Tormento macartniano

El inicio

Paul es un muchacho con un talento natural para la música, alentado por su padre, pero él ha preferido aprendido a tocar de oído, así que a los quice años obtiene una guitarra acústica y compone sus primeras canciones. Conoce a un chico interesante llamado John, quien lo invita a formar parte de su banda de skiffle y rock and roll. Es lo que necesita para volcar su creatividad desbordante. No le importa que Johnnie brille más que él, pues sabe que contribuirá a armar una banda que impactará con su energía.

La Banda

La Banda funciona muy bien. Era de esperarse. Él y John están consolidándose como una mancuerna de compositores excepcionales. Le ha enseñado a su amigo varios trucos y secretos musicales, así como infinidad de acordes que ni siquiera sabía que existían, y con Georgie apoyándoles con su firme guitarra y el buen Ringo en la batería, no cabe duda que van en ascenso.

Los ídolos

Ahora, ya son importantes. Paulie sabe que el público admira la creatividad de ambos. Tiene toneladas de ideas bajo la manga. John también. Y ambos sienten que tanta gira les está poniendo la bota en el cuello de su inventiva. Sabe que su camarada compositor lo mira con cierto recelo, pero Paul sabe que él lo hace por el bien de la banda. Experimentan en estudio. Deben demostrar a la gente que ellos son más que muchachitos rocanroleros, que son músicos de verdad. Aunque John no ayuda mucho con sus declaraciones y sus excentricidades. La gente puede darles la espalda. Aunque Paul confía que puede manejarlo. Su amigo es un hueso difícil de roer, y no debe perder de vista el objetivo principal: hacer a la banda la mejor de todas.

Ya tienen a América y el mundo en la bolsa. Ahora, Paul comienza a emerger como la nueva fuerza creativa del grupo, el arreglista, el productor, el director musical de La Banda, ante la aparente dejadez de John.

Tormento

La situación se pone un poco tensa. Su manager e impulsor, el buen Brian, ha muerto inesperadamente. John y los demás parecen no entender que La Banda es un sólido negocio que no pueden dejar de lado. Hay que tomar las riendas y consolidar muy bien los siguientes proyectos creativos.

Pero su compañero está insanamente interesado en la japonesa que conoció y quien parece estarle absorbiendo la atención. John, enfócate. Debemos seguir escribiendo, creando, innovando. La Banda debe continuar arrasando.

Mmm, ahora John está introduciendo a su novia al estudio, y la quiere hacer partícipe del proceso creativo. No es bueno. «La Banda somos nosotros». Yo también tengo a mi chica pero no por eso la tengo aquí entre nosotros para intervenir en todo.

Tampoco es bueno que la gente crea que todas estas canciones que se le ocurren son ideas de ambos. John tiene su inquietud expresiva, Paul tiene la suya. La música es un arte para él, es un vehículo para contar historias, un escaparate creativo, no para gritarle al mundo lo que sientes por dentro. Maldita la hora en que convinieron firmar en pareja. Ya no le está gustando el rumbo que John está tomando. Está abandonándoles en espíritu. Las canciones que éste escribe son sus emociones, sus lamentos, sus introspecciones. Paul quiere que sigan siendo La Banda, aunque por dentro se sientan como corazones solitarios. Debe ser más que un sargento, un capitán, o coronel o general.

«Debo tomar las riendas. Si no lo hago yo, quién».

La división

Ya no se puede. Oficialmente, Paul anuncia que deja La Banda. En verdad quiso mantenerla, pero la tensión ya no se soporta. Es más sano para todos. John ya no quiere, él desea hacer cosas que ya no embonan con el concepto original. Deben hacer más rock, ellos están llevándolo a nuevas dimensiones. Pero no lo entiende o no lo desea. Parece que su amigo lo odia.

George está insufrible por todas las composiciones contenidas y que ellos a duras penas le han permitido sacar a la luz. Ringo está en piloto automático, por lo que ellos no serán problema alguno. John es el único que se sentirá mal por su decisión, pero es necesario.

Están en condiciones de soportarlo. Pero ahora, habrá que demostrar cada uno su talento individual.

Deberá comenzar de ceros.

Incluso cuando hay quien cree que él, Paul, en realidad está muerto, y él, Paul, es solamente un sustituto.

El nuevo camino

Paul sabe que debe trabajar duro. Deben demostrarlo, y sabe que llevan ventaja; después de todo tienen un público cautivo, una legión de adoradores.

Al principio no es fácil. A veces la crítica lo destroza, a veces lo consiente. Él sabe que le debe al público lo que quiere obtener. Coloca algunos éxitos en las listas, enmedio de los ataques de John. Bueno, somos como adolescentes peleando, pero ¿enemigos? Le sigue el juego. Lo que él sí se toma en serio es el querer destacar con la nueva banda que ha armado. Ahora sí, es suya, por lo tanto su adorada mujer puede participar sin que haya recriminaciones.

Paul confía en su talento. Desea que a John le vaya bien, igual que a George y a Ringo. Pero a John le da por el activismo y se mete en camisa de once varas. George no ha sido tan afortunado, pero ahí la lleva, y Ringo sigue en piloto automático, muy quitado de la pena. Con gusto le echa la mano al buen Richard.

Paul y su mujer hacen algunos intentos de acercamiento con John y su pareja, pero finalmente se da cuenta que no son completamente bien recibidos.

Los setenta no le han tratado tan mal, y logra recuperar su prestigio.

El golpe

Tal parece que los cambios de década son significativos. Le alegra ver que John se decidió a volver a grabar. Parece estar sentando cabeza.

Y una tragedia ocurre. Un psicópata asesina a John. Esto cambia todo. Sabe que no había posibilidad de que se reunieran de nuevo pero ¿John muerto? ¿Su amigo de la adolescencia? El mundo está muy mal. ¿Podría pasarle a él?

No se permite el lujo de alegrarse por librarse de su único competidor. Él no es así de mezquino. En realidad, lo llora.

Los tormentos

Ahora el muchachito moreno de voz atiplada que es un hit en el mundo del pop le invita a colaborar. Es natural. Todos quieren colaborar con él. Pero Paul ingenuamente le sugiere entrarle al mundo del music publishing, y cuando se da cuenta ya le ganó el brinco. Ha comprado todo el catálogo de La Banda.

Y sus canciones en ella, que tanto éxito siguen teniendo, siguen firmadas por John (en primer lugar) y él. Y encima, debe pagar derechos por interpretarlas en vivo.

Paul sigue cosechando éxitos y vendiendo discos, pero la gente sigue aclamando las de la banda.

Su adorada mujer muere. Su gran pérdida. La llora tanto como a su viejo amigo.

Pero el mundo ha ascendido a su viejo amigo al pedestal máximo del gran genio musical de todos los tiempos. Es injusto.

En los albores del nuevo siglo, muere el gran George. Lo lamenta también. Es una lástima que no pudo ayudarle más.

Ahora se junta con una mujer que al final no resultó lo que esperaba, y la separación resulta una catástrofe.

La recta final

Paul no se rinde. Sigue grabando discos y saliendo de giras. Reconoce que, aparte de crear, siempre le han gustado los aplausos, los gritos, la gente frenética coreando sus canciones, los reflectores, el estrellato. Son su néctar divino y su único vicio verdadero.

Aunque la música ya no sea lo que era en sus tiempos, en pleno siglo XXI. Sin embargo, la vida lo ha puesto en una situación privilegiada. No importando lo que ocurra en el mundo musical, cuántos grupillos que se comparen con La Banda emerjan, cuántos cantantes y raperos se autoproclamen los mayores genios, él sigue siendo Paul y La Banda sigue siendo LA BANDA, con mayúsculas.

Por fin, recupera los derechos de su música. Y tiene el reconocimiento que desde joven anheló. Tiene a una mujer tan buena como su linda mujer. Es galardonado por múltiples instancias y el público le sigue aclamando en vivo.

¿Qué es lo que todavía atormenta a Paul?

«Ya no soy joven. Mi voz se pierde, pero algo dentro de mí me impulsa a seguir componiendo. Los años en la banda parecen ahora un sueño lejano. Parte de mis composiciones siguen atribuyéndose a John, y muchos creen que él es mejor músico y artista que yo. Muchos todavía creen que soy mi propio impostor. ¡Vaya, pero eso tiene fácil solución!

«Juro que no morí. Y que aún no he muerto. Y que esta gira, tampoco es la última.»

Libre interpretación del periplo emocional del aludido a lo largo de su carrera, con dudosa pero honesta objetividad, sin intención de confrontar talentos o cuestionar méritos. Tómese con la cabeza fría y las vísceras dormidas, exceptuando mente y corazón.

Lamento lennoniano

El origen

John es un chico inquieto, de esos que nacen para, se sienten, y se comportan como líderes. Conoce a otro muchacho llamado Paul. Es un buenazo para la guitarra, un tipazo con un talento increíble para escuchar y reproducir canciones de moda, con una creatividad desbordante. Johnny, como buen líder, lo reconoce y le incorpora a sus filas. Paulie es talentoso, claro, «pero siempre brillaré más que él». Bienvenido a la banda Johnny y sus ¿qué? Bueno, suyos, a fin de cuentas.

El origen

El ascenso

La banda está funcionando mejor de lo que esperaba John. Ya grabaron un disco. Tienen fans por doquiera, su fama está trascendiendo el océano, ahora a conquistar América. Hey! Y Paul también ha resultado más brillante de lo que esperaba. ¡Perfecto! Eso demuestra a John que tiene visión para el estrellato. Y el Georgie, ese Georgie salió todo un virtuoso de la guitarra. Puede que le deje incluir una que otra rola suya para el álbum siguiente.

El ascenso

En la cumbre

Toda la tragedia de la muerte de Julia y el abandono de su padre va quedando atrás, se va difuminando entre las luces de las cámaras, el asedio de las fans y la montaña rusa de las giras interminables. No puedes sufrir si eres rico y famoso, imposible darse el lujo. Y ahora que se puede decir lo que uno quiera, el inquieto y contestatario Johnnie emite con desenfado una verdad de esas inconvenientes que muchos sospechan pero nadie quiere oir: dice que la fama de su banda perdurará más que la del líder sagrado de su mundo. El más tranquilo y burgués Paulie lo mira con un dejo de alarma, John es proclive a soltar afirmaciones polémicas, y esto puede traerles problemas.
En la cumbre

A John no le preocupa tanto. Su banda es sólida, y el daño por este incidente no es más que el piquete de un mosquito a un brontosaurio.

Las fuerzas creativas comienzan a crear conflictos. Paul demuestra un conocimiento y aptitud sofisticados por varios géneros musicales y se desempeña muy bien en ellos, lo mismo usa cuerdas y metales para crear sonidos exquisitos que guitarras distorsionadas para presentar piezas que luego evolucionarían en Heavy Metal; George es un compositor excelente pero no puede combatir los poderosos trenes de egos de John y Paul, mientras que Richard, el cuarto del grupo, tímidamente presenta una que otra composición con la esperanza de ser tomado en cuenta. Y lo hacen.

Lamentos

Ahora la burguesía y la sociedad están siendo un castre para John. Debe combatir el conformismo, representado internamente por su viejo amigo compositor. Él debe sobrepasar los límites, debe mostrarle al mundo que su banda es la mejor de todos los tiempos. Pero ya está empezando a descubrir que ya no cree en su banda; que la banda, que siempre ha sido él, ya no es él. Su genio individual debe ser demostrado. Y lo peor es que cada vez que se le ocurre algo novedoso y groundbreaking, Paul sale con algo mejor, o cuando mucho igual. Pero no se queda atrás.

Lamentos 1Ya no cree en la banda. Ni en su matrimonio, ni en su familia ni en sus amigos. Encuentra a una artista que sí lo comprende, una mujer nipona tan excéntrica como él. O, por lo menos, del nivel de excentricidad con el que él ha soñado toda la vida. La sociedad y su conservadurismo lo han hastiado. Él y su nueva mujer, la japonesa, deben combatir lo tradicional, el establishment. Con la inercia de la banda y la admiración que el público mundial le profesa, se sabe El Elegido. The One. Mientras tanto, Paul lo mira con recelo. John está actuando muy extraño desde que está con esa mujer.

Mientras los fans lo aman (como a los cuatro) y le perdonan todo, John es criticado desde otro sector por su rebeldía, su descaro y su cinismo, así como por su insistencia en volverse uno solo con la japonesa y meterla en los estudios de grabación. Paul y los demás se oponen, pero John se ofende. ¿Quiénes se han creído? Ella tiene todo el derecho a opinar. Vamos, querida. Toca ese pandero. Échate una línea en esta canción, aviéntate un grito de urgencia primal en esta rola experimental.

¿Qué? ¿Ya no quieren experimentar? No importa, mi amada sí me comprende. Me meteré a grabar con ella lo que se nos venga en gana. Me lanzaré por nuestro lado a abogar por la paz mundial, a protestar contra la guerra.Lamentos 2 Nos casaremos a como dé lugar. Y todos esos que creen que ella me está comiendo el coco, se tragarán sus palabras cuando vean que adoptaré hasta su nombre. Y les demostraré que la banda no existe: la banda soy yo.

Paul intenta mantener todo en orden. Que seamos bien administrados. La banda somos los cuatro, y debemos demostrar que somos un gran equipo. Ya se dará cuenta John, cuando se le pase esa «infatuación» con la nipona. Y seremos La Banda por muchos años más.

La caída

Finalmente, no pueden soportarlo. John se siente traicionado por Paul. La banda se disuelve. Era justo y necesario: palabra de John.

Ya han salido los álbumes que John grabó sin la banda y se siente traicionado ahora por el mismo público que lo adoraba. ¿Cómo puede ser que nadie se dé cuenta que esto es la evolución natural de la música? ¿Quieren seguir recibiendo cancioncitas estúpidas? ¿Sonsas e insulsas canciones de amor? Es lo que sigue haciendo el simple de Paul. Su primer álbum solista no fue tratado precisamente con excelencia, pero fue más apreciado que los suyos.

Para demostrarles que él era la banda, se convierte en una banda nueva, e incluye a su adorada mujer en el nombre. Ahí vuelve a quejarse. De la sociedad, de las creencias religiosas de la guerra, del capitalismo opresor, de su madre porque se fue, de su padre porque no llegó. Ahora, solamente cree en él. En su mujer y en él.

Y aun así, los fans demuestran, en los años setenta, que ya tienen suficiente con la experimentación de los sesenta y conceden a Paul los grandes éxitos en las listas de popularidad.

John vs Paul

John descubre que la gente prefiere el melosismo de su amigo. El sonido que su otrora amigo del alma es muzak para sus oídos, y se lo hace saber públicamente. Paul, ingenuamente, le sigue el juego, pero muy ocupado en hacer música y expresarse artísticamente, mientras su gran amigo sigue protestando y exhibiendo su sufrimiento privado.

Por un momento, John prueba de nuevo las mieles del éxito creativo con una canción legendaria. Imagínate. Imagínenlo. Paz mundial. No fronteras ni enemigos, ideologías en paz. El mundo como uno solo, como él y ella.

Pasada la cresta, vuelve a conflictuarse. Esta vez con su mujer. Se pierde un breve fin de semana, que le parece eterno. Mientras se echa su caña al aire, ve con amargura cómo Paul sigue cosechando éxitos.

Es demasiado para una vida de incomprensión, pérdidas y abandonos. Pero se mantiene en pie, sin pensar en el harakiri. Pero ya no graba. Gradualmente se va reintegrando a la sociedad. Ahora, cansado del contestatarismo, y pasando la tormenta entrando al umbral de los años ochenta, se reconcilia con la familia, con la burguesía que tanto combatió, con el imperio que tanto desafió.

Y el rey, haciendo pan con miel, la reina, contando el dinero. El príncipe, apenas haciendo sus primeros pinitos en la vida.

John & Yoko

John ahora es quien nunca quiso ser, pero quien ahora tiene la paz que tanto hizo la guerra por conseguir. Perdona a un Paul que por orgullo trató de minimizar y ridiculizar, y considera una reunión amistosa, que aquel busca sin rencor. Ahora le ve como ese viejo amigo con quien siempre deseó que conformasen el contradictorio y proverbial dúo de enemigos íntimos.

Sí, Paulie siempre fue un gran, talentoso tipo.

Por fin, la sensatez y el sentido común eran ahora sus camaradas. John vuelve a cantar. A la vida, a la familia, a su hijo, a todo lo que representa paz y tranquilidad. Y una antigua maquinaria que desde mucho antes se había puesto en marcha, aceleró su proceso.

El final

John regresa de grabar sus próximos cantos en colaboración con su querida esposa, con quien vuelve a su hogar, un poco adelantado. En la entrada del castillo, escucha que le llaman por su nombre y siente varios ramalazos de dolor en la espalda. Cae al suelo. Instintivamente sabe que ha sido atacado, antes de escuchar los gritos circundantes.

John last photo

Por su mente pasan muchos lamentos, en sinfonía, después de una rauda evaluación tratando de determinar quién puede ser el perpetrador de este ataque, y cuál podrá ser la razón. Recapitula toda una vida llena de dinamismo, golpes emocionales, éxitos y penas, antes de hundirse en las tinieblas de la inconsciencia.

«¿Tal vez debí aquilatar más las preocupaciones de Mimí? ¿El esfuerzo artístico de Paul? ¿Valorar a mi primogénito? ¿Controlar más a Yoko? ¿Y si…? No, esto no es, no puede ser el fin. Siempre hay un después. La Conciencia Universal, que evidentemente existe, sabe muy bien quién soy, y no permitirá que…

Libre interpretación del periplo emocional del aludido a lo largo de su carrera, con dudosa pero honesta objetividad, sin intención de confrontar talentos o cuestionar méritos. Tómese con la cabeza fría y las vísceras dormidas, exceptuando mente y corazón.

What Goes On? La Lista de Anomalías de The Beatles

Este es un artículo especial para fanáticos de hueso colorado de The Beatles, y será mejor apreciado si eres estudioso, músico y/o seguidor del cuarteto. Requiere una buena dosis de paciencia, poseer todos los álbumes originales (preferentemente en versión digital) y un buen par de audífonos, por no mencionar un oído bastante aguzado.
¿Alguna vez…

… has escuchado charlas, voces o ruidos extraños en el trasfondo de una canción de The Beatles?

… te has preguntado quién cantó «She Loves You» al final de «All You Need is Love»?

… has oído historias sobre lo que John canta al final de «Baby You’re A Rich Man»?

… has sabido sobre una canción de Beatles, tocada en la radio de todo el mundo, que contiene una mala palabra que no fue borrada, dónde está y por qué sucedió?

… has querido saber donde está la famosa edición en «Strawberry Fields Forever», y qué significa el código en Morse que está insertado?

… te has cuestionado sobre las extrañas voces en «I Am The Walrus», «Yellow Submarine», y «Revolution No. 9»?

… te has preguntado sobre esos mensajes al revés acerca de Paul?

… has querido saber sobre ese sonido de reloj alarma, dónde se puede oir a John mascando goma, qué es el golpeteo rítmico de «Blackbird», por qué hay partes que faltan en las guitarras de Day Tripper, de qué son esos extraños ruiditos en Helter Skelter, y quién tiene las ampollas en los dedos?

Entonces sigue leyendo, pues estás entre amigos.

Estas son las frases de bienvenida del asombroso sitio What Goes On – The Beatles Anomalies List (La Lista de Anomalías de The Beatles), el cual conocí desde hace aproximadamente quince años y al que nunca he dejado de volver con cierta frecuencia. Tampoco deja de sorprenderme la cantidad de detalles que han sido recogidos allí.

Pueden encontrarlo en el siguiente enlace:

What Goes On – The Beatles Anomalies List
http://wgo.signal11.org.uk/wgo.htm

Este genial repositorio de curiosidades beatlescas se inició en los tiempos antediluvianos pre-Web2.0 (y ha mantenido su aspecto muy vintage, supongo que intencionalmente), debido a un post en los foros USENET, en el newsgroup rec.music.beatles, cuando el usuario Michael Weiss publicó una serie de «anomalías» que se había dado a la tarea de compilar. Estas consistían en:

  1. Errores en las letras, notas, beats, etc.
  2. Otros sonidos no pertenecientes a las voces e instrumentos, como rechinidos o chasquidos.
  3. Dirección vocal, como conteos u otras formas de señalamiento con voz (no incluyendo conteos iniciales como los de «I Saw Her Standing There»).
  4. Errores de mezclado, partes en las que un track fue colocado en tiempo incorrecto.
  5. Comentarios vocales, bromas, expresiones, etc. no pertenecientes a la dirección.

El nombre asignado a la colección en ese entonces fue Every Little Thing, el cual fue cambiado posteriormente a What Goes On y continuó evolucionando como un documento viviente bajo la supervisión del mismo Weiss y de Mike Brown, quien finalmente lo convirtió en el sitio que conocemos ahora.

La cantidad de «anomalías» que se han sumado al gran esfuerzo es impresionante y supone la guía definitiva de curiosidades en las grabaciones de The Beatles, organizada por orden alfabético (228 canciones) y por álbum, además de clips de sonido para hallar con facilidad las partes más significativas. También ofrece una deliciosa sección de extras con las transcripciones de las charlas en los discos de Anthology y un apartado completo dedicado al debate de quién cantó el «She Loves You Yeah Yeah Yeah!» en la recta final de «All You Need is Love».

A lo largo de estos años que he visitado el sitio, he encontrado -y aprendido sobre- detalles como el de qué es el golpeteo que suena a lo largo de la canción «Blackbird», grabada por Paul. El sonido misterioso no es más que un metrónomo mecánico que intencionalmente dejaron en la mezcla final. O en el caso de «Baby You’re a Rich Man», en donde afirman que la burla de John hacia Brian Epstein diciéndole «Baby you’re a rich fag jew» (eres un rico judío maricón) es sólo un mito y se trata de, como aseguró Freud, «un puro no es más que un puro». El conteo de los 24 tiempos en «A Day In The Life» es atribuido a Malcolm Evans, y en Strawberry Fields Forever, a partir del segundo 00:15, puede escucharse en la mezcla un código en Morse que la leyenda asegura que son las iniciales J.L., hecho desacreditado por especialistas radio-operadores.

Este es uno de esos esfuerzos excéntricos colaborativos que muchos consideran producto de fanáticos con demasiado tiempo libre en sus manos, pero lo cierto es que The Beatles Anomalies List es un tesoro de información enfocada, que tal vez no tenga utilidad práctica pero que sin duda hace una invaluable aportación al bagaje cultural y musical de la humanidad con relación al fabuloso cuarteto de Liverpool. Tanta información, que estoy seguro que ni George Martin ni ninguno de los cuatro podría haber recordado o estado consciente de la misma en su totalidad.

En una ocasión, en mis tiempos de secundaria, varios amigos hicimos una grabación amateur y uno de nosotros pronunció cierta frase de una manera muy cómica. Días después, ninguno de los 6 presentes en la grabación pudo recordar quién había sido el perpetrador. Y siempre me había inquietado la razón por la que Paul no se ha acercado a confirmar o desmentir algunos de los rumores, en especial lo del final de «All You Need is Love». Luego recuerdo nuestra anécdota de secundaria, y se me pasa.

Así que, si ustedes son tan curiosos como un servidor, saben inglés, tienen algunos ratos de tiempo libre y quieren escuchar a The Beatles en una dimensión completamente nueva, dénse una vuelta por What Goes On – The Beatles Anomalies List y dedíquenle atención a qué sucede con cada cosita, cositas que tal vez ni siquiera sabían que estaban allí.

Aquí les dejo la lista completa, traducida por mí, de anomalías de la canción «Hey Jude», para que le midan el agua al submarino.

Nota: se apuntan el minuto:segundo exacto de las grabaciones oficiales, los canales estereofónicos y comentarios profusos y detallados.

Hey Jude

0:06
Centro – alguien suena un pandero.

0:21-0:22
Extraños ruidos vocales durante el canto, casi como si tragar mientras se canta (¡brillante!). Esto ha sido tomado como «más repiqueteo del pandero». Cierto, hay más repiqueteo del pandero justo después de «start», lo cual no fue listado. Pero la anomalía vocal mencionada es durante «make it». Podría ser algún extraño efecto en la garganta de Paul que fue recogido por el micrófono.

2:12-2:15
George toca su riff que dobla la frase «Da da da daaa daaa» aquí. Esto no debería pasar hasta el final del verso. George se detiene antes de completar el riff.

2:17
Canal izquierdo, una voz alta (¿femenina? ¿falsete de Paul?) hablando -suena como «Love you» – en las palabras «Just You». Esto puede ser la voz de Paul viniendo a través del track del piano.

2:52-3:02. Mejor escuchado en 2:58
Esto viene de «Recording Sessions» de Mark Lewisohn, acerca de una referencia no específica a un «expletivo no eliminado».

Mientras Paul y John cantan «Remember to let her under your skin», John grita «Got the wrong chord!» (¡Me equivoqué de acorde!), tal vez en respuesta al torpe acorde muerto en 2:53-2:55). La última palabra se adhiere más que las otras tres, y entonces lanza una maldición.

Si se cuenta alto 1-2-3-4 en sincronía con el ritmo a través de esta sección, se obtiene:

Michael Patrick observa que George suelta un «aah» no coreografiado en este punto, esto puede ser muy bien al haber escuchado la palabra «acorde».

Sin embargo, justo después de «begin» (to make it better) en 3:00 hay algo como una forma de edición, que causa un brillo muy notorio en el canal izquierdo. ¿Tal vez es un error en la parte instrumental aquí también, que fue escondido por la edición?

También se escuchan expletivos como «Need some help», «Ok Now», «Take it out» y varios otros.

Como alternativa, pero probablemente menos preciso, la explicación de wa3dhb@bellatlantic.net agrega:

«Encontré este cachito de información en whitealbum.cjb.net. La persona que dice: ‘Fucking hell’ en Hey Jude es John Perry del grupo Grapefruit. El afirma que llego al estudio y Paul le dijo que se pusiera los audífonos y que hiciera respaldo. Lo hizo, y los audífonos tenían el volumen muy alto, así que gritó ‘Fucking hell!’.»

Encuentro esto difícil de creer, pues no se explica por qué John Perry diría «Got the wrong chord!». Tal vez estaba reprendiendo a John por equivocarse de acorde. También encuentro asombroso que la gente pudiera andar libremente en el estudio durante la grabación, y ser suficientemente no profesionales como para arruinar potencialmente una toma comportándose así. ¡No sería invitado de nuevo! No, no puedo tragarme esa…

3:12-3:58
Canal derecho, muchos gritos de Paul, todos fuera del micrófono por un rato antes de que fuera mezclado al centro a volumen completo. Las líneas de «Make it [better]» (3:15) acerca de «making it, not breaking it» (hacerlo, no romperlo) (3:20,3:36) se introducen, pero son muy difíciles de escuchar.

4:30
No-anomalía. A menudo ha sido reportada como «Don’t f**k about Jude» (no la cagues, Jude). Esto es realmente: «Don’t make it bad Jude».

5:37
Similarmente, esto no es «What the f**k Jude?» (qué jodidos, Jude), como muchos reportan, o «Hey look at that you idiot!» (Hey, mira eso, idiota!) o incluso «play a bit of that tune» (toca un poco de esa melodía), «maybe we’ll go back to England» (tal vez regresaremos a Inglaterra), sino simplemente «The pain won’t come back Jude» (el dolor no regresará, Jude).

Sin embargo, en el frente de lenguaje extranjero, V Lichere escribe:
Suena exactamente, con el acento adecuado, como en francés: «He, on peut partir?» («Hey, podemos irnos?»). ¿Soy el único que escucha eso? ¿Es posible?.

6:52-6:54
En la versión de Past Masters 2, el bajo intenta un movimiento de adorno, pero no lo hace correctamente. Entonces toca la nota equivocada repetidamente. Al final, el bajo es desvanecido o cortado antes que el track termine.

Para evitar posteriores reportes extraños de anomalías, aquí está el texto completo de los asombrosos gritos de Paul que aparecen con claridad desde el 3:58 (aproximadamente).

(3:58) «Jude Judy Judy Judy Judy Judy.. ow, wahow!»
(4:07) «Ow hoo, my my my»
(4:12) «Jude Jude Jude Jude Joo-oo …»
(4:18) «Na na na na na, yeh yeh yeh»
(4:24) «Yeah you know you can make it, yeah Jude, you not gotta break it»
(4:30) «Don’t take it bad Jude»
(4:33) «Take a sad song and make it better»
(4:36) «Oh Jude, Jude, Hey Jude, woooow»
(4:44) «Ooo, Joooode»
(4:47) «Yeah»
(4:50) «Hey, hey, hey-ya-ay»
(4:57) «Hey, hey, hey …»
(5:03)»Now Jude Jude Jude Jude Jude Jude, yeah yeah yeah yeah …»
(5:12) «Woh yeah ye-ah»
(5:16) «Ah nanananananana cause I wanna na na na»
(5:20) «Nanananana … nanalalal ow ow ow»
(5:35) «Oh God»
(5:37) «The pain won’t come back Jude»

(5:58) «Yeah, eh hehe heh»
(6:03) «Make it through»
(6:07) «Yeyeye Yeah .. yeah y-yeah … yeah-hahahaha ….»
(6:20) «Goodeveningladiesandgentlemen mymymymy mahhhh»
(6:29) «oooo»
(6:35) «oo-oo»
(6:41) «ooo»
(6:47) «Woooh»
(6:48) «Well then a na-nanan»
(6:56) «Isn’t that …»

Enjoy!

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¿Quién no conoce a The Rutles?

Debes haber sido un ermitaño en las últimas cinco décadas para no conocerlos, ya que se trata nada menos que de la banda más famosa de la historia, y no solamente de la historia musical. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es el cuarteto más significativo de los tiempos modernos, ya que en tiempos antiguos hubo infinidad de cuartetos significativos que jamás alcanzaron este nivel de popularidad, entre ellos los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, los Cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, los Hermanos Marx y Los Tres Mosqueteros, por mencionar algunos.

Aunque debido a la inmensa fama de The Rutles, un artículo acerca de este fabulosa agrupación es un ejercicio de redundancia y de insuficiencia, intentaré en este relativamente breve espacio destacar los aspectos más importantes de su prestigiosa carrera, su meteórico ascenso y su disolución.

¿QUIÉNES SON THE RUTLES?

O mejor expresado: ¿Quién no los conoce? De todas formas, es correcto hacer una apropiada presentación:

The Rutles
Ron Nasty Dirk McQuickly Stig O’Hara Barry Wom
El líder, el motor y el
alma del grupo.
El talento creativo, el
corazón de la banda.
El virtuoso guitarrista, el espíritu
del cuarteto.
El baterista.

El inicio de la leyenda

Esta legendaria historia de los chicos que cambiaron y definieron el rumbo de la música moderna comenzó en enero de 1959, en 43 Egg Lane, Liverpool, lugar donde se toparon accidentalmente Ron Nasty y Dirk McQuickly, dos inquietos y creativos jóvenes que acordaron formar una banda de rock and roll. Posteriormente se les unió Stig O’Hara y en dos años más encontraron al baterista Barrington Womble, a quien persuadieron de cambiar su nombre a Barry Wom para ahorrar tiempo, y su cabello, para ahorrar brillantina.

Un quinto Rutle, Leppo, les acompañó en la gira por locales bajos en Hamburgo, a pesar de no saber tocar la guitarra. La novia hamburguesa de Leppo les sugirió el corte de pelo que se volvió una trademark y fue imitado por millones de chicos en todo el mundo. Después de retornar hambrientos a Liverpool, obligaron al manager del ahora legendario club La Caverna (metiendo su cabeza en un balde de agua) a aceptarlos para convertirse en su número principal.

El descubrimiento

En Octubre de 1961 fueron descubiertos por Leggy Mountbatten, un químico de Bolton que había perdido una pierna, a quien le fueron recomendados por un marino. Mountbatten acudió a presenciar sus números al horrible antro en el que tocaban: de inmediato odió el lugar, la música de los chicos, su desempeño en el escenario pero amó sus pantalones. Inmediatamente les ofreció un contrato y les consiguió audiciones de grabación con las más prestigiosas firmas discográficas, quienes se pelearon por los nuevos artistas, entendiendo todas que estaban ante los que de verdad revolucionarían la música en el mundo. Finalmente, Capitol fue la empresa ganadora y con ellos grabaron su primer álbum: Please Rut Me, del cual surgieron éxitos sin precedentes como Rut Me Do, Twist and Rut y Please Rut Me.

La Rutlemanía

Para finales de 1963 ya eran ampliamente conocidos y adorados en Europa, pero en esos tiempos sin globalización aún no se habían dado el lujo de ser conocidos en todo el planeta, por lo que su empeño fue cruzar el charco y enamorar al nuevo continente.

En 1964 conquistaron América con el sencillo Hold My Hand, la cual interpretaron en vivo en el show de Ed Sullivan para 73 millones de espectadores. La Rutlemanía tomó a Estados Unidos y al mundo por sorpresa.

En su segunda visita a Estados Unidos, en 1965, tocaron en vivo en el Che Stadium (nombrado por el líder guerrillero Che Stadium) ante cientos de miles de fanáticos que no escucharon una sola nota en todo el concierto.

En 1966, Ron Nasty puso a The Rutles en el ojo del huracán al declarar que el grupo era más grande que Dios, ya que éste nunca había tenido un éxito número uno en las listas. Multitudes de fans compraron los álbumes para quemarlos, hasta que se supo que todo había sido un error, el cual Ron se apresuró a aclarar: él había dicho realmente que eran más grandes que Rod (Stewart, quien no sería conocido hasta 8 años después), no había dicho God (Dios). Se disculpó oficialmente ante ambos, la prensa y el público, y todo siguió como antes.

En 1967 Bob Dylan les introdujo una extraña sustancia que les hizo cuestionar toda su existencia: el té. A pesar de las advertencias, el té influyó en su trabajo y les condujo a producir la obra que sería la más renombrada de todos los tiempos, no solamente de ellos, sino de todos los grupos de pop-rock que les miraban con envidia: Sgt. Rutter’s Only Darts Club Band.

Sgt. Rutter’s Only Darts Club Band

El álbum, considerado el más significativo en toda la historia del Rock y de la música moderna, no solamente cambió las bases de la psicodelia en el arte, sino que propició el consumo de té en la juventud del mundo. A pesar de persecusiones policiales y redadas a muchas estrellas del pop, de las cuales ni ellos se salvaron, el té se volvió tan popular que fue necesario legalizarlo.

La portada del Sgt. Rutter fue creada por dos secretarias de Capitol, quienes se encargaron de coleccionar afiches de tamaño real de personalidades vivas y muertas de fama mundial, como Adolf Hitler, Jesucristo, Mahatma Ghandi y Germán Valdés «Tin Tan». Es considerada la portada más emblemática del rock mundial y

La pérdida de Leggy, su manager

Poco después, el grupo tuvo que enfrentar la pérdida de su descubridor y creador, Leggy Mountbatten. El comportamiento de Leggy había sido preocupante en los últimos meses, ya que había estado invirtiendo en toreros españoles y en California había sido arrestado por besar a una balsa de goma. No podía hacer nuevos amigos y, cansado y abatido, aceptó un puesto de profesor en Australia, por lo que los muchachos jamás lo volvieron a ver. Al mismo tiempo decidieron que abandonarían los conciertos en vivo y se dedicarían a crear álbumes con música basura experimental, lo que, para su sorpresa, fue lo que los consagró y les dio un lugar en el olimpo de la «música seria».

Tragical History Tour

El primer gran fracaso de Rutles fue el álbum conceptual y película Tragical History Tour, apaleado por la crítica y no muy bien recibido por el público. Nasty y McQuickly, no sabiendo cómo lidiar con la pérdida de Leggy, formaron la empresa Rutles Corps, cuyo objetivo era «ayudar a la gente a ayudarse a sí misma», y eso fue exactamente lo que lograron: la empresa se llenó de parásito que se ayudaban a ellos mismos y gastaban más dinero que el gobierno británico.

La semilla del final

En cierta forma fue la semilla de su separación. Dirk se casó con una francesa llamada Martini y Ron conoció a una artista alemana de vanguardia y su «destructo-art» de nombre Chastity. Ron quedó prendado de Chastity y, fascinado con su percepción artística, propuso incorporarla al grupo, evento que los demás aprovecharon para iniciar sus trabajos individuales y separarse poco a poco de una familia que ya no se sentía como tal.

Ninguno de ellos soportaba la tensión que había creado el comportamiento de los prima donnas de la banda: Stig O’Hara y Barry Wom.

Ron y Chastity anunciaron su compromiso a la prensa en una exhibición íntima sentados bajo la regadera, lo que llamaron «The Shower for Peace».

El concierto en la azotea

The Rutles ofrecieron un último e inesperado concierto en la azotea de los estudios de Shabby Road, el cual fue registrado en la película documental Let It Rot. En este filme puede apreciarse el descontento general de la banda, que realmente no afecto en lo más mínimo su calidad y desempeño musical. La canción más famosa de este disco es el clásico Get Up and Go, número que hizo las delicias de los afortunados transeúntes que no daban crédito a sus ojos y oídos.

Shabby Road

El último disco grabado por The Rutles fue el penúltimo antes del último, el cual, irónicamente, fue el último antes del penúltimo, cuando debió haber sido en realidad el penúltimo antes del antepenúltimo. La portada fue considerada, junto con la del Sgt. Rutter, una de las portadas más influenciadoras en la historia de las portadas influenciadoras del rock influenciador.

El final

Los problemas entre ellos derivaron en la separación final, aparte de sus excéntricas decisiones individuales. Stig O’Hara se había recluído tanto, que se había creado el rumor de que estaba muerto. Nasty comenzó a grabar álbumes experimentales con Chastity llenos de sonidos extraños que aparentemente venían de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Dirk contrató a Arnold Schwarzenweisengreenenbluenbraunenburger para que lo ayudase a manejar su apellido como marca, y Barry se volvió fanático del I Ching, que consultaba cada 3 minutos.

Finalmente, Barry Wom anunció que se separaba del grupo para dedicarse a buscar otros horizontes, no necesariamente musicales. En Diciembre de 1970, Dirk puso una demanda en contra de Stig y Ron, Barry demandó a Dirk, Ron demandó a Stig y a Barry y Stig se demandó a sí mismo accidentalmente.

La era post-Rutles

Barry Wom se convirtió en estilista y tiene dos salones completamente equipados en Londres.

Stig O’Hara fue a trabajar en Air India como sobrecargo de vuelo.

Dirk McQuickly con su esposa Martini formaron un grupo de punk rock llamado Punk Floyd.

Ron Nasty también siguió haciendo música, se separó de su esposa y vivió un tiempo con una mujer austriaca, aunque después regresó con Chastity para grabar un último disco, justo antes de ser asesinado por un judío en las afueras de su residencia en Dubai.

Parodias

The Rutles han sido eternamente parodiados por un grupo de jóvenes ingleses, también músicos de regular talento, cuyos nombres son John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (éste último de nombre Richard Starkey, satirizando el acortamiento de nombre de Womble a Wom). El grupo se hace llamar The Beatles y han acumulado una aceptable legión de fans a lo largo de los años.

Aclaración

La historia completa de The Rutles es tan compleja y tan llena de detalles contradictorios generados por múltiples fuentes, que una información como la aquí presentada es difícil de ser validada en su totalidad. Este artículo es una adaptación libre, paródica de la parodia original, y no se compromete a ser una fuente fiable para futuras investigaciones documentales.

El documental oficial de The Rutles, All You Need is Cash, pueden verlo aquí:

Favor de reportar cualquier discordancia con los datos de este artículo.

ANOTACIÓN DE ÚLTIMA HORA
Yo quería poner este último mensaje de precaución pero no me fue permitido por los estimados editores del Círculo Beatle, ya que podía considerarse como una ofensa a la inteligencia de nuestros amables lectores: ESTE ARTÍCULO ES UNA PARODIA DE UNA PARODIA CREADA POR ERIC IDLE Y NEIL INNES PARA LA TELEVISIÓN INGLESA, ESCRITO DESDE UN PUNTO DE VISTA FICTICIO Y NO DEBE TOMARSE EN SERIO, NI TAMPOCO DEBE UNO PERMITIRSE EL LUJO DE ENTUSIASMARSE CON LA BANDA LLAMADA THE RUTLES (QUIENES SÍ EXISTEN PERO NO), NI MOLESTARSE O INDIGNARSE CON EL ATENTADO A LA INTEGRIDAD DE LA HISTORIA Y EL LEGADO MUSICAL DE LOS BEATLES. Finalmente, qué bueno que no lo puse, porque ya sería demasiado.