Lamento lennoniano

El origen

John es un chico inquieto, de esos que nacen para, se sienten, y se comportan como líderes. Conoce a otro muchacho llamado Paul. Es un buenazo para la guitarra, un tipazo con un talento increíble para escuchar y reproducir canciones de moda, con una creatividad desbordante. Johnny, como buen líder, lo reconoce y le incorpora a sus filas. Paulie es talentoso, claro, «pero siempre brillaré más que él». Bienvenido a la banda Johnny y sus ¿qué? Bueno, suyos, a fin de cuentas.

El origen

El ascenso

La banda está funcionando mejor de lo que esperaba John. Ya grabaron un disco. Tienen fans por doquiera, su fama está trascendiendo el océano, ahora a conquistar América. Hey! Y Paul también ha resultado más brillante de lo que esperaba. ¡Perfecto! Eso demuestra a John que tiene visión para el estrellato. Y el Georgie, ese Georgie salió todo un virtuoso de la guitarra. Puede que le deje incluir una que otra rola suya para el álbum siguiente.

El ascenso

En la cumbre

Toda la tragedia de la muerte de Julia y el abandono de su padre va quedando atrás, se va difuminando entre las luces de las cámaras, el asedio de las fans y la montaña rusa de las giras interminables. No puedes sufrir si eres rico y famoso, imposible darse el lujo. Y ahora que se puede decir lo que uno quiera, el inquieto y contestatario Johnnie emite con desenfado una verdad de esas inconvenientes que muchos sospechan pero nadie quiere oir: dice que la fama de su banda perdurará más que la del líder sagrado de su mundo. El más tranquilo y burgués Paulie lo mira con un dejo de alarma, John es proclive a soltar afirmaciones polémicas, y esto puede traerles problemas.
En la cumbre

A John no le preocupa tanto. Su banda es sólida, y el daño por este incidente no es más que el piquete de un mosquito a un brontosaurio.

Las fuerzas creativas comienzan a crear conflictos. Paul demuestra un conocimiento y aptitud sofisticados por varios géneros musicales y se desempeña muy bien en ellos, lo mismo usa cuerdas y metales para crear sonidos exquisitos que guitarras distorsionadas para presentar piezas que luego evolucionarían en Heavy Metal; George es un compositor excelente pero no puede combatir los poderosos trenes de egos de John y Paul, mientras que Richard, el cuarto del grupo, tímidamente presenta una que otra composición con la esperanza de ser tomado en cuenta. Y lo hacen.

Lamentos

Ahora la burguesía y la sociedad están siendo un castre para John. Debe combatir el conformismo, representado internamente por su viejo amigo compositor. Él debe sobrepasar los límites, debe mostrarle al mundo que su banda es la mejor de todos los tiempos. Pero ya está empezando a descubrir que ya no cree en su banda; que la banda, que siempre ha sido él, ya no es él. Su genio individual debe ser demostrado. Y lo peor es que cada vez que se le ocurre algo novedoso y groundbreaking, Paul sale con algo mejor, o cuando mucho igual. Pero no se queda atrás.

Lamentos 1Ya no cree en la banda. Ni en su matrimonio, ni en su familia ni en sus amigos. Encuentra a una artista que sí lo comprende, una mujer nipona tan excéntrica como él. O, por lo menos, del nivel de excentricidad con el que él ha soñado toda la vida. La sociedad y su conservadurismo lo han hastiado. Él y su nueva mujer, la japonesa, deben combatir lo tradicional, el establishment. Con la inercia de la banda y la admiración que el público mundial le profesa, se sabe El Elegido. The One. Mientras tanto, Paul lo mira con recelo. John está actuando muy extraño desde que está con esa mujer.

Mientras los fans lo aman (como a los cuatro) y le perdonan todo, John es criticado desde otro sector por su rebeldía, su descaro y su cinismo, así como por su insistencia en volverse uno solo con la japonesa y meterla en los estudios de grabación. Paul y los demás se oponen, pero John se ofende. ¿Quiénes se han creído? Ella tiene todo el derecho a opinar. Vamos, querida. Toca ese pandero. Échate una línea en esta canción, aviéntate un grito de urgencia primal en esta rola experimental.

¿Qué? ¿Ya no quieren experimentar? No importa, mi amada sí me comprende. Me meteré a grabar con ella lo que se nos venga en gana. Me lanzaré por nuestro lado a abogar por la paz mundial, a protestar contra la guerra.Lamentos 2 Nos casaremos a como dé lugar. Y todos esos que creen que ella me está comiendo el coco, se tragarán sus palabras cuando vean que adoptaré hasta su nombre. Y les demostraré que la banda no existe: la banda soy yo.

Paul intenta mantener todo en orden. Que seamos bien administrados. La banda somos los cuatro, y debemos demostrar que somos un gran equipo. Ya se dará cuenta John, cuando se le pase esa «infatuación» con la nipona. Y seremos La Banda por muchos años más.

La caída

Finalmente, no pueden soportarlo. John se siente traicionado por Paul. La banda se disuelve. Era justo y necesario: palabra de John.

Ya han salido los álbumes que John grabó sin la banda y se siente traicionado ahora por el mismo público que lo adoraba. ¿Cómo puede ser que nadie se dé cuenta que esto es la evolución natural de la música? ¿Quieren seguir recibiendo cancioncitas estúpidas? ¿Sonsas e insulsas canciones de amor? Es lo que sigue haciendo el simple de Paul. Su primer álbum solista no fue tratado precisamente con excelencia, pero fue más apreciado que los suyos.

Para demostrarles que él era la banda, se convierte en una banda nueva, e incluye a su adorada mujer en el nombre. Ahí vuelve a quejarse. De la sociedad, de las creencias religiosas de la guerra, del capitalismo opresor, de su madre porque se fue, de su padre porque no llegó. Ahora, solamente cree en él. En su mujer y en él.

Y aun así, los fans demuestran, en los años setenta, que ya tienen suficiente con la experimentación de los sesenta y conceden a Paul los grandes éxitos en las listas de popularidad.

John vs Paul

John descubre que la gente prefiere el melosismo de su amigo. El sonido que su otrora amigo del alma es muzak para sus oídos, y se lo hace saber públicamente. Paul, ingenuamente, le sigue el juego, pero muy ocupado en hacer música y expresarse artísticamente, mientras su gran amigo sigue protestando y exhibiendo su sufrimiento privado.

Por un momento, John prueba de nuevo las mieles del éxito creativo con una canción legendaria. Imagínate. Imagínenlo. Paz mundial. No fronteras ni enemigos, ideologías en paz. El mundo como uno solo, como él y ella.

Pasada la cresta, vuelve a conflictuarse. Esta vez con su mujer. Se pierde un breve fin de semana, que le parece eterno. Mientras se echa su caña al aire, ve con amargura cómo Paul sigue cosechando éxitos.

Es demasiado para una vida de incomprensión, pérdidas y abandonos. Pero se mantiene en pie, sin pensar en el harakiri. Pero ya no graba. Gradualmente se va reintegrando a la sociedad. Ahora, cansado del contestatarismo, y pasando la tormenta entrando al umbral de los años ochenta, se reconcilia con la familia, con la burguesía que tanto combatió, con el imperio que tanto desafió.

Y el rey, haciendo pan con miel, la reina, contando el dinero. El príncipe, apenas haciendo sus primeros pinitos en la vida.

John & Yoko

John ahora es quien nunca quiso ser, pero quien ahora tiene la paz que tanto hizo la guerra por conseguir. Perdona a un Paul que por orgullo trató de minimizar y ridiculizar, y considera una reunión amistosa, que aquel busca sin rencor. Ahora le ve como ese viejo amigo con quien siempre deseó que conformasen el contradictorio y proverbial dúo de enemigos íntimos.

Sí, Paulie siempre fue un gran, talentoso tipo.

Por fin, la sensatez y el sentido común eran ahora sus camaradas. John vuelve a cantar. A la vida, a la familia, a su hijo, a todo lo que representa paz y tranquilidad. Y una antigua maquinaria que desde mucho antes se había puesto en marcha, aceleró su proceso.

El final

John regresa de grabar sus próximos cantos en colaboración con su querida esposa, con quien vuelve a su hogar, un poco adelantado. En la entrada del castillo, escucha que le llaman por su nombre y siente varios ramalazos de dolor en la espalda. Cae al suelo. Instintivamente sabe que ha sido atacado, antes de escuchar los gritos circundantes.

John last photo

Por su mente pasan muchos lamentos, en sinfonía, después de una rauda evaluación tratando de determinar quién puede ser el perpetrador de este ataque, y cuál podrá ser la razón. Recapitula toda una vida llena de dinamismo, golpes emocionales, éxitos y penas, antes de hundirse en las tinieblas de la inconsciencia.

«¿Tal vez debí aquilatar más las preocupaciones de Mimí? ¿El esfuerzo artístico de Paul? ¿Valorar a mi primogénito? ¿Controlar más a Yoko? ¿Y si…? No, esto no es, no puede ser el fin. Siempre hay un después. La Conciencia Universal, que evidentemente existe, sabe muy bien quién soy, y no permitirá que…

Libre interpretación del periplo emocional del aludido a lo largo de su carrera, con dudosa pero honesta objetividad, sin intención de confrontar talentos o cuestionar méritos. Tómese con la cabeza fría y las vísceras dormidas, exceptuando mente y corazón.

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