Sin temor a equivocarme, puedo asegurarles, como dice el título, que Silicon Valley es la mejor comedia geek desde The Big Bang Theory, show que acuñó el término «smart is the new sexy» (la inteligencia es la nueva onda sexy).
Debes haber sido un ermitaño en las últimas cinco décadas para no conocerlos, ya que se trata nada menos que de la banda más famosa de la historia, y no solamente de la historia musical. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es el cuarteto más significativo de los tiempos modernos, ya que en tiempos antiguos hubo infinidad de cuartetos significativos que jamás alcanzaron este nivel de popularidad, entre ellos los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, los Cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, los Hermanos Marx y Los Tres Mosqueteros, por mencionar algunos.
Aunque debido a la inmensa fama de The Rutles, un artículo acerca de este fabulosa agrupación es un ejercicio de redundancia y de insuficiencia, intentaré en este relativamente breve espacio destacar los aspectos más importantes de su prestigiosa carrera, su meteórico ascenso y su disolución.
¿QUIÉNES SON THE RUTLES?
O mejor expresado: ¿Quién no los conoce? De todas formas, es correcto hacer una apropiada presentación:
The Rutles
Ron Nasty
Dirk McQuickly
Stig O’Hara
Barry Wom
El líder, el motor y el alma del grupo.
El talento creativo, el corazón de la banda.
El virtuoso guitarrista, el espíritu del cuarteto.
El baterista.
El inicio de la leyenda
Esta legendaria historia de los chicos que cambiaron y definieron el rumbo de la música moderna comenzó en enero de 1959, en 43 Egg Lane, Liverpool, lugar donde se toparon accidentalmente Ron Nasty y Dirk McQuickly, dos inquietos y creativos jóvenes que acordaron formar una banda de rock and roll. Posteriormente se les unió Stig O’Hara y en dos años más encontraron al baterista Barrington Womble, a quien persuadieron de cambiar su nombre a Barry Wom para ahorrar tiempo, y su cabello, para ahorrar brillantina.
Un quinto Rutle, Leppo, les acompañó en la gira por locales bajos en Hamburgo, a pesar de no saber tocar la guitarra. La novia hamburguesa de Leppo les sugirió el corte de pelo que se volvió una trademark y fue imitado por millones de chicos en todo el mundo. Después de retornar hambrientos a Liverpool, obligaron al manager del ahora legendario club La Caverna (metiendo su cabeza en un balde de agua) a aceptarlos para convertirse en su número principal.
El descubrimiento
En Octubre de 1961 fueron descubiertos por Leggy Mountbatten, un químico de Bolton que había perdido una pierna, a quien le fueron recomendados por un marino. Mountbatten acudió a presenciar sus números al horrible antro en el que tocaban: de inmediato odió el lugar, la música de los chicos, su desempeño en el escenario pero amó sus pantalones. Inmediatamente les ofreció un contrato y les consiguió audiciones de grabación con las más prestigiosas firmas discográficas, quienes se pelearon por los nuevos artistas, entendiendo todas que estaban ante los que de verdad revolucionarían la música en el mundo. Finalmente, Capitol fue la empresa ganadora y con ellos grabaron su primer álbum: Please Rut Me, del cual surgieron éxitos sin precedentes como Rut Me Do, Twist and Rut y Please Rut Me.
La Rutlemanía
Para finales de 1963 ya eran ampliamente conocidos y adorados en Europa, pero en esos tiempos sin globalización aún no se habían dado el lujo de ser conocidos en todo el planeta, por lo que su empeño fue cruzar el charco y enamorar al nuevo continente.
En 1964 conquistaron América con el sencillo Hold My Hand, la cual interpretaron en vivo en el show de Ed Sullivan para 73 millones de espectadores. La Rutlemanía tomó a Estados Unidos y al mundo por sorpresa.
En su segunda visita a Estados Unidos, en 1965, tocaron en vivo en el Che Stadium (nombrado por el líder guerrillero Che Stadium) ante cientos de miles de fanáticos que no escucharon una sola nota en todo el concierto.
En 1966, Ron Nasty puso a The Rutles en el ojo del huracán al declarar que el grupo era más grande que Dios, ya que éste nunca había tenido un éxito número uno en las listas. Multitudes de fans compraron los álbumes para quemarlos, hasta que se supo que todo había sido un error, el cual Ron se apresuró a aclarar: él había dicho realmente que eran más grandes que Rod (Stewart, quien no sería conocido hasta 8 años después), no había dicho God (Dios). Se disculpó oficialmente ante ambos, la prensa y el público, y todo siguió como antes.
En 1967 Bob Dylan les introdujo una extraña sustancia que les hizo cuestionar toda su existencia: el té. A pesar de las advertencias, el té influyó en su trabajo y les condujo a producir la obra que sería la más renombrada de todos los tiempos, no solamente de ellos, sino de todos los grupos de pop-rock que les miraban con envidia: Sgt. Rutter’s Only Darts Club Band.
Sgt. Rutter’s Only Darts Club Band
El álbum, considerado el más significativo en toda la historia del Rock y de la música moderna, no solamente cambió las bases de la psicodelia en el arte, sino que propició el consumo de té en la juventud del mundo. A pesar de persecusiones policiales y redadas a muchas estrellas del pop, de las cuales ni ellos se salvaron, el té se volvió tan popular que fue necesario legalizarlo.
La portada del Sgt. Rutter fue creada por dos secretarias de Capitol, quienes se encargaron de coleccionar afiches de tamaño real de personalidades vivas y muertas de fama mundial, como Adolf Hitler, Jesucristo, Mahatma Ghandi y Germán Valdés «Tin Tan». Es considerada la portada más emblemática del rock mundial y
La pérdida de Leggy, su manager
Poco después, el grupo tuvo que enfrentar la pérdida de su descubridor y creador, Leggy Mountbatten. El comportamiento de Leggy había sido preocupante en los últimos meses, ya que había estado invirtiendo en toreros españoles y en California había sido arrestado por besar a una balsa de goma. No podía hacer nuevos amigos y, cansado y abatido, aceptó un puesto de profesor en Australia, por lo que los muchachos jamás lo volvieron a ver. Al mismo tiempo decidieron que abandonarían los conciertos en vivo y se dedicarían a crear álbumes con música basura experimental, lo que, para su sorpresa, fue lo que los consagró y les dio un lugar en el olimpo de la «música seria».
Tragical History Tour
El primer gran fracaso de Rutles fue el álbum conceptual y película Tragical History Tour, apaleado por la crítica y no muy bien recibido por el público. Nasty y McQuickly, no sabiendo cómo lidiar con la pérdida de Leggy, formaron la empresa Rutles Corps, cuyo objetivo era «ayudar a la gente a ayudarse a sí misma», y eso fue exactamente lo que lograron: la empresa se llenó de parásito que se ayudaban a ellos mismos y gastaban más dinero que el gobierno británico.
La semilla del final
En cierta forma fue la semilla de su separación. Dirk se casó con una francesa llamada Martini y Ron conoció a una artista alemana de vanguardia y su «destructo-art» de nombre Chastity. Ron quedó prendado de Chastity y, fascinado con su percepción artística, propuso incorporarla al grupo, evento que los demás aprovecharon para iniciar sus trabajos individuales y separarse poco a poco de una familia que ya no se sentía como tal.
Ninguno de ellos soportaba la tensión que había creado el comportamiento de los prima donnas de la banda: Stig O’Hara y Barry Wom.
Ron y Chastity anunciaron su compromiso a la prensa en una exhibición íntima sentados bajo la regadera, lo que llamaron «The Shower for Peace».
El concierto en la azotea
The Rutles ofrecieron un último e inesperado concierto en la azotea de los estudios de Shabby Road, el cual fue registrado en la película documental Let It Rot. En este filme puede apreciarse el descontento general de la banda, que realmente no afecto en lo más mínimo su calidad y desempeño musical. La canción más famosa de este disco es el clásico Get Up and Go, número que hizo las delicias de los afortunados transeúntes que no daban crédito a sus ojos y oídos.
Shabby Road
El último disco grabado por The Rutles fue el penúltimo antes del último, el cual, irónicamente, fue el último antes del penúltimo, cuando debió haber sido en realidad el penúltimo antes del antepenúltimo. La portada fue considerada, junto con la del Sgt. Rutter, una de las portadas más influenciadoras en la historia de las portadas influenciadoras del rock influenciador.
El final
Los problemas entre ellos derivaron en la separación final, aparte de sus excéntricas decisiones individuales. Stig O’Hara se había recluído tanto, que se había creado el rumor de que estaba muerto. Nasty comenzó a grabar álbumes experimentales con Chastity llenos de sonidos extraños que aparentemente venían de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Dirk contrató a Arnold Schwarzenweisengreenenbluenbraunenburger para que lo ayudase a manejar su apellido como marca, y Barry se volvió fanático del I Ching, que consultaba cada 3 minutos.
Finalmente, Barry Wom anunció que se separaba del grupo para dedicarse a buscar otros horizontes, no necesariamente musicales. En Diciembre de 1970, Dirk puso una demanda en contra de Stig y Ron, Barry demandó a Dirk, Ron demandó a Stig y a Barry y Stig se demandó a sí mismo accidentalmente.
La era post-Rutles
Barry Wom se convirtió en estilista y tiene dos salones completamente equipados en Londres.
Stig O’Hara fue a trabajar en Air India como sobrecargo de vuelo.
Dirk McQuickly con su esposa Martini formaron un grupo de punk rock llamado Punk Floyd.
Ron Nasty también siguió haciendo música, se separó de su esposa y vivió un tiempo con una mujer austriaca, aunque después regresó con Chastity para grabar un último disco, justo antes de ser asesinado por un judío en las afueras de su residencia en Dubai.
Parodias
The Rutles han sido eternamente parodiados por un grupo de jóvenes ingleses, también músicos de regular talento, cuyos nombres son John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (éste último de nombre Richard Starkey, satirizando el acortamiento de nombre de Womble a Wom). El grupo se hace llamar The Beatles y han acumulado una aceptable legión de fans a lo largo de los años.
Aclaración
La historia completa de The Rutles es tan compleja y tan llena de detalles contradictorios generados por múltiples fuentes, que una información como la aquí presentada es difícil de ser validada en su totalidad. Este artículo es una adaptación libre, paródica de la parodia original, y no se compromete a ser una fuente fiable para futuras investigaciones documentales.
El documental oficial de The Rutles, All You Need is Cash, pueden verlo aquí:
Favor de reportar cualquier discordancia con los datos de este artículo.
ANOTACIÓN DE ÚLTIMA HORA
Yo quería poner este último mensaje de precaución pero no me fue permitido por los estimados editores del Círculo Beatle, ya que podía considerarse como una ofensa a la inteligencia de nuestros amables lectores: ESTE ARTÍCULO ES UNA PARODIA DE UNA PARODIA CREADA POR ERIC IDLE Y NEIL INNES PARA LA TELEVISIÓN INGLESA, ESCRITO DESDE UN PUNTO DE VISTA FICTICIO Y NO DEBE TOMARSE EN SERIO, NI TAMPOCO DEBE UNO PERMITIRSE EL LUJO DE ENTUSIASMARSE CON LA BANDA LLAMADA THE RUTLES (QUIENES SÍ EXISTEN PERO NO), NI MOLESTARSE O INDIGNARSE CON EL ATENTADO A LA INTEGRIDAD DE LA HISTORIA Y EL LEGADO MUSICAL DE LOS BEATLES. Finalmente, qué bueno que no lo puse, porque ya sería demasiado.
Un joven afroamericano visita a la familia de su novia blanca, un matrimonio adinerado. Para Chris (Daniel Kaluuya) y su novia Rose (Allison Williams) ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, por lo que ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con sus padres, Missy (Catherine Keener) y Dean (Bradley Whitford). Al principio, Chris piensa que el comportamiento «demasiado» complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a descubrir una verdad inimaginable. (FILMAFFINITY)
El dueño de una funeraria de una pequeña localidad y su hijo, que trabaja con él, reciben un día el cadáver de la víctima de un misterioso crimen: una bella joven que no tiene ninguna causa aparente de muerte. Ambos intentarán desvelar los intrigantes motivos del fallecimiento de la joven. (FILMAFFINITY)
En este mundo moderno, tan apresurado y descuidado, es común que los padres dejen que los niños utilicen los aparatos electrónicos sin vigilancia. Esto incluye los reproductores de DVD, Blu-Ray y el internet, sin pensar que sus mentecitas inquietas pueden ser contaminadas por los diabólicos realizadores que, sin tapujos ni remordimiento, crean películas amorales y nefastas, que pueden echar a perder el desarrollo de su personalidad y tirar por el caño toda la educación y principios que con tanto trabajo los padres han construído y proveído.
Los padres actuales deben cuidar que sus pequeños no tengan a su alcance tanta barbaridad y contenido ofensivo. En especial, deben cuidar que nunca, pero nunca, ni de más grandecitos, tengan acceso a estas siete producciones, considerada por las asociaciones católicas en pro de la integridad familiar como guiones nocivos, ejemplos escandalosos y situaciones prohibitivas.
A continuación les hago un resumen de estos argumentos que deben evitar a toda costa para sus hijos, junto con un brevísimo análisis del porqué de la calificación negativa:
1) Una muchacha, lejos de su hogar, irrumpe en una propiedad privada, dándose cuenta que pertenece a un grupo de inadaptados sociales. Al ser descubierta y para calmarlos, se gana su confianza y se acuesta con todos ellos. Después cae en la droga, siendo rescatada por un junior que le perdona su pasado y se la lleva con él.
ANÁLISIS: La liviandad de la protagonista es perniciosa para los menores, puede incitarles a aprobar el amor libre y el «poliamor» (corriente actual muy peligrosa). Para los varoncitos, puede hacerles creer deben perdonar los «cascos ligeros».
2) Una chica prueba LSD, o tal vez hongos alucinógenos (probablemente peyote) y vive una serie de aterradoras experiencias mentales difíciles de concebir: zoofilia, expansión y colapso molecular, paranoia vertiginosa y en general, esquizofrenia en tercer grado. Delirium tremens.
ANÁLISIS: La película promueve el consumo de drogas y la tácita aceptación de las alucinaciones con el objeto de encontrar la felicidad, al hacer amistad con la gente creada por sus delirios.
3) Un rebelde sin causa se gana la confianza de una chica y sus hermanos, seduciéndoles para escapar de sus padres y llevándolos a su territorio, donde les induce a la rebeldía y al ocio. Les expone a peligros innecesarios. La antigua amante del rebelde se encela de la relación (¿sexual? no está precisado) y lo traiciona, entregando a todos a un antiguo enemigo, quien intenta asesinarlos.
ANÁLISIS: Esta historia es una apología de la vagancia e inducción a la vida despreocupada, además de que muestra escenas de celos, traición, y secuestro. Demasiado fuerte para los menores, susceptibles a las malas influencias.
4) Una chica llega a un pueblo, mata a una anciana, y por esta razón es premiada por los habitantes. Se hace amiga de tres inadaptados que tiene cada uno su propia agenda, y finalmente todos juntos atacan y destruyen a la autoridad del lugar.
ANÁLISIS: Se premia y celebra el asesinato, la conspiración y la subversión a la autoridad por motivos puramente egoístas.
5) Un chico renegado huye de sus obligaciones ante la tristeza de su padre, enrolándose en el vicio y la perversión, y cayendo en las garras de la mafia italiana. Presencia un aberrante acto de transformación diabólica, una metamorfosis bestial. Al final pone en peligro a su padre que ha ido a rescatarlo de las garras del bajo mundo.
ANÁLISIS: A pesar de su mal comportamiento, el chico finalmente es premiado, por lo que el mal ejemplo que promueve el filme lo hace más que nocivo.
6) Un pequeño, fenómeno de circo, es humillado por sus compañeros. Por su deformidad y torpeza, hiere a varios de ellos (tal vez intencionalmente). Por tristeza, huye con un compañero que lo apoya, y ambos se hunden en el alcohol, lo cual les produce, también, delirium tremens. Al regresar, ridiculiza a sus colegas y se vuelve estrella.
ANÁLISIS: Crueldad y bullying, lo que desemboca en un comportamiento vengativo que finalmente es celebrado.
7) El padre promete al hijo todas sus posesiones. Sin embargo, como el chico es un júnior, comete una imprudencia que deriva en la muerte de su padre, acto que involucra al hermano de éste. El júnior se exilia voluntariamente por la tragedia.
ANÁLISIS: La película muestra traición familiar, desobediencia y parricidio involuntario. Nada recomendable para sus hijos, las escenas son crueles y fuertes.
Existen muchas películas más con mensajes negativos para los pequeños y los jóvenes, pero hasta el momento estas son las peores. Eviten a toda costa que sean vistas por sus hijos. Debemos cuidar la integridad de la familia y el desarrollo integral de la sociedad en que vivimos, en peligro de ser contaminada por el Maligno.
FUENTE: Organización Internacional Vigilante y Defensora del Pudor, la Decencia y las Buenas Costumbres.
Adéndum: Por error de transcripción se omitieron los nombres de las películas prohibidas, para la información completa sobre la identidad de las mismas, FAVOR DE VISITAR ESTE ENLACE patrocinado por la organización mencionada.
Desde que los Beatles alcanzaron el status de leyenda, vengo oyendo de diversas lugares y subculturas la incesante búsqueda de «Los Nuevos Beatles». Innumerables bandas pasaron por ese cruel rasero; escuché mencionarlo de New Kids of the Block, Backstreet Boys, Oasis, Chemical Brothers, inclusive en bandas de habla hispana como Hombres G, Soda Stereo y El Cuarteto de Nos han creído encontrar la reencarnación musical del Fab Four.
Una empresa bastante aguerrida y persistente, diría yo. Y bastante necia, porque ¿cuál es el empeño de encontrar una banda que continúe las hazañas que en su momento lograron los consagrados? Veamos, yo los conocí en mi tierna adolescencia, en el 75, cinco años después que la agrupación se desintegrara. Y tuve bastante tiempo para digerir sus creaciones, entre el ascenso meteórico de Queen y los artistas de la época. Hasta el momento, no veo necesaria la existencia de un grupo que representase la reencarnación de mis favoritos. ¿Con qué objeto? ¿Más Beatles? Tan necio como pretender que sus hijos se junten y continúen el legado.
Posteriormente me di cuenta, ya entrados los años 2000, que el fenómeno sociológico ya no sólo se daba con Beatles sino con muchas bandas llamadas «clásicas del rock» y de plano con todo el género musical. El Rock -así, con mayúsculas y sin subgénero- comenzaba a hacerse viejo, y todos los que habíamos crecido con el rock clásico nos encaminábamos junto con su senectud. Comencé a recordar que en los años 50s y 60s fue vilipendiado por los adultos de su época; y a comprender que era un tipo de música que, si bien sigue resultando válida, ya no tiene la misma penetración en la escena internacional como lo tenía en el tiempo en el que, para nosotros, era mágico.
Y ahora, muchos millenials mantienen la ilusión de que el rock sigue igual de vigente, y no sólo vigente sino que puede resurgir con la misma fuerza que en su era dorada. Les he oído lamentarse que la gente del siglo XXI no conceda tanta importancia a tantas bandas de innegable calidad -que la tienen- y favorezcan a los «poco imaginativos» (no totalmente cierto) raperos, hip-hoperos y reggaetoneros en lugar de adorar a los grupos que, para ellos, son las genuinos herederos de Beatles, Zeppelin, Queen, Pink Floyd, The Who, Deep Purple, y tantas y tantas bandas que lograron cautivar a los jóvenes de hace treinta y cuarenta años con sus profundas composiciones y enérgicos riffs, en conciertos que eran una oda a la creatividad, a la inteligencia, al desparpajo y al contestatarianismo. Estos grupos no pueden llegar a ese grado de fama por la razón más importante: no darían las utilidades necesarias a la industria discográfica.
Lo cierto es que *(carraspeo)*, lo siento. No volverán. Tal vez, como Gene Simmons afirmó en su incendiaria declaración, el rock ya esté muerto. Por lo menos, el rock que conocimos. Ese que movía multitudes y era la estrella de la escena musical internacional. Los conciertos, por supuesto, siguen teniendo sus llenos totales, algunos más que otros, pero ya no poseen el mismo arrastre que antes. Si hay que culpar a alguien, es culpa de los tiempos. Veo a muchos padres -yo fui uno entre ellos- que intentan que sus hijos conozcan la música clásica (nuestro rock clásico), y en buena medida lo logramos, pero nada podemos hacer con el imponente tsunami mediático que pone a Maluma como una estrella y permite y promueve que Kanye West se declare el mayor genio musical de todos los tiempos. Que incluso grupitos de cantores masculinos juveniles como los One Direction o Big Bang sean idolatrados (en una más acertada reencarnación de la fuerza de Menudo y Magneto, irónicamente) y perseguidos por las chicas que lloran y se desmayan tal y como hacían con Beatles a principios de los sesentas.
Tal vez los millenials, en especial los nacidos a finales de los ochenta, o tempranos noventeros que ahorita rondan entre los 25 y 30 años, quienes tuvieron acceso a la música de nuestra generación, son quizá el jamón del sandwich cultural que viven ansiando ser parte de una época significativa, son los que más anhelan el resurgimiento del ansiado rock perdido. No son ni tan jóvenes para aceptar la música industrializada repleta de cantantes ayudados por Auto-Tune (a pesar de que Cher popularizara el recurso), ni tan viejos -como nosotros- para poder morir en paz sabiendo que vivimos en la era de la música reflexiva, introspectiva, llena de lirismo y virtuosismo a pesar del estruendo y bravura instrumental de las distortion guitars, los tamborazos de las furiosas baterías y las enigmáticas composiciones «mariguanas» de bandas progresivas, tal y como eran llamadas por nuestros padres y abuelos, la «generación silenciosa», que no era llamada así por su carencia de música sino por su ausencia de activismo.
Tomando en cuenta que somos parte de una revolución musical que posiblemente empezó en los años 20 o 30, cuando el foxtrot y las big bands ya comenzaban a producir resquemores en los ancianos correspondientes y los discos de acetato de 78 RPM producían éxitos, los baby boomers fuimos parte de una generación de cambio, crecimos acondicionados a aceptar y entender un resurgimiento y el rock clásico y pesado fue elemento importante de esta formación. También somos lo suficientemente sensatos para entender que todo tiene una época y un contexto, y que los años sesenta fueron el pico de una ola que lentamente va debilitándose y quedando como una joya bien pulida en la mente colectiva de la civilización.
No hay nada que buscar. Nada que hacer resurgir. El Rock tuvo su momento histórico y fue lo más significativo, pero alegar por la permanencia de su fuerza es una discusión bizantina. Tal vez detrás de esta ola venga otra con mayor arrastre, no lo sabemos, y estaremos demasiados viejos o muertos para presenciarla. Incluso los millenials la verán como una tontería, como nuestros abuelos criticaban la estupidez de la moda de los Beatles y sus congéneres. Mientras tanto, lo más sensato es proseguir con nuestra arqueología musical y, como el mismo Indiana Jones, dedicarnos a dar clases y al mismo tiempo encontrar antiguas reliquias al remover entre las ruinas del rock antiguo, que aún no deja de sorprendernos.