El Phishing Intelectual: una quetzaditzin y una very good soup, por favor

Todos hemos experimentado esto. Todos, de una forma u otra, los que frecuentamos las redes y en cierta medida opinamos en ellas. Muchos se abstienen de opinar, a veces porque las palabras no les fluyen o simplemente no se toman la molestia, pero ponen su granito de arena compartiendo algún artículo o imagen que enciende los ánimos.

Antes se llamaba trollear. Sigue llamándose así, pero como todos los términos y conceptos humanos, va evolucionando. Trollear fue algo muy común en los foros de discusión que eran muy populares hace varios años (porque aquí donde lo ven, el internet ya es viejo, por lo menos cinco lustros desde su forma más reconocible). Era muy sencillo. Entrabas, por ejemplo, a un foro de discusión y a un tema específico, digamos «Fans de Luis Miguel». Entonces, sin que te importara un comino si Luismi es buen artista o no, o si tiene o no una gran voz, decías en un sólo mensaje, escueto y preciso, o toda una diatriba: «Luis Miguel es una mierda de cantante». Inmediatamente, se incendiaba el lugar, como si hubieras echado gasolina en una fogata donde todos convivían pacíficamente asando bombones y disfrutando los orgasmos por el objeto de su idolatría. Todos los participantes se te echaban encima destrozándote, o por lo menos a tu persona virtual, cuando tú ya estabas muy lejos muriéndote de risa por las reacciones. Por supuesto, eso lo hacías con una identidad falsa creada expresamente, de lo contrario corrías el riesgo de ser perseguido por algún fanático obsesivo y ser mutilado en la vida real.

eddywarman.tv