Mother!: todos debemos amarla

Mirándola en su nivel más superficial, estuve a punto de etiquetar Mother! la más reciente extravagancia de Darren Aronofski, como una «comedia de horror». Yo mismo no podía aguantar la risa en alto volumen y me sentí apoyado por varios compañeros del público, seguro que lo que estaba viendo era una farsa, una crítica sociológica que utilizaba la comedia como excusa para un terror sofisticado.

Hasta que dejé de reírme.

Afortunadamente, no me documenté previamente sobre la película y pude formar mi propio criterio desde una hoja en blanco. Cuando terminó el primer acto, las cosas comenzaron a ponerse más extrañas y entonces es cuando hube de comenzar a usar el cerebro, en un esfuerzo inusual para un aparente thriller/suspense. Requerimiento que pone a esta cinta como una de las obras cinematográficas a la altura de clásicos enigmáticos como «Possession» (1981) de Andrzej Zulawski o «Mulholland Dr.» (2001) de David Lynch.

Mother! (estilizada como «mother!») es una película que, al mismo tiempo que muestra resistencia a la clasificación, su apreciación queda en riesgo cuando se comenta y analiza a profundidad antes de ser disfrutada. Cualquier detalle es una revelación potencial que arruinaría la sorpresa, por lo cual pediré a quienes no la han visto y quieran apreciarla en toda su extensión, que dejen de leer esta reseña después del aviso de spoilers.

Antes de entrar a ese nivel, es obligatorio mencionar que la película ha dividido tanto a críticos como a audiencias en dos bandos: los que la odiaron profundamente y los que la amamos sin reservas. Es obvio que yo me cuento entre estos últimos, tanto por el estilo narrativo que utiliza Aronofski como por la curiosa construcción y emplazamiento de las secuencias.

Ahora sí, favor de no leer de aquí en adelante, si no la han visto.

SPOILERS

Si bien la película está contada en metáforas y éstas no están construídas en absoluta perfección, el trabajo para diseñar las analogías es digno de ser tomado en cuenta. Aronofsky ha emparejado cada actor-personaje principal con un objeto místico/metafísico de la mitología católica: Jennifer Lawrence («mother», en los créditos) representa a la Madre Naturaleza. La casa que ella misma va remodelando y mejorando representa a la Tierra. El personaje de Javier Bardem, en los créditos como Him (Él, el único con inicial en mayúscula) es, obviamente, el Creador. Ed Harris (man) y Michelle Pfeiffer (woman) son la contrapartida de Adán y Eva, quienes llegan por primera vez a visitar el paraíso y rompen el preciado objeto de Él, analogizando el episodio del Fruto Prohibido. Sus hijos (oldest son y younger son) son Caín y Abel. La muerte de Abel por Caín propicia un velorio que termina en ruptura e inundación (aquí las metáforas son comprimidas por conveniencia). «Madre» queda preñada y da a luz a un hijo que sin duda es el paralelismo de Jesucristo, hijo que la humanidad termina asesinando en un frenesí de fanatismo. El haber necesitado utilizar a un personaje adicional para emular a la Virgen María habría requerido más complejidad y el resultado habría sido aún menos comercial. Finalmente, la Madre Naturaleza se inmola para limpiar toda la basura de su casa y, de sus restos, aún viviendo, Él extrae de su interior, un nuevo objeto (su corazón), reiniciando así el ciclo de la Creación con una nueva Madre. Ingenioso.

No importa si no la amas. Pero, metafóricamente también, todos deberíamos amarla. Es entendible que no a todos los públicos les haya agradado Mother! La vertiginosa acción del segundo acto, más que divertir, produce vértigo en los espectadores sensibles. Es una historia difícil de digerir y de disfrutar, realmente una audacia de Aronofsky (quien junto con David Lynch, Lars Von Trier y David Cronenberg nunca hemos entendido quién sigue finánciandolos) y supongo que no esperaba que fuese un éxito taquillero, aún incluyendo a su esposa como protagonista. Este resultado habría sido sólo un plus. La crítica tampoco trató bien a Mother! en su totalidad. Sin embargo, a mí me parece una obra para ser considerada entre las supremas y magníficas de todos los tiempos: no cualquier película nos ofrece un puzzle tan cuidado y al mismo tiempo un desarrollo tan lleno de suspenso y acción insana que te mantiene en vilo desde el inicio hasta el extraño y perturbador final, cuya sugerencia es más escalofriante de lo que parece, si se razona adecuadamente.